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Si parece un golpe, suena a golpe y huele a golpe… es un golpe militar. Bueno, salvo que tengamos otros principios a la Groucho Marx para el caso de que los primeros no convengan. ¿Puede un golpe de estado ser legítimo y/o tener un efecto positivo para la población? Sí, por ejemplo la revolución de los claveles, llamada así precisamente para distinguirla de lo que era técnicamente: un golpe militar. Ha habido otros cambios de gobierno aconstitucionales que la Historia ha reconocido como positivos. Pero siempre contra gobernantes autocráticos, es decir, dictadores. El Presidente Morsi no lo era. Es más, fue el primer gobernante egipcio elegido democráticamente.
Oiga, pero es que Morsi tenía muchos problemas. Además de feo y barbudo, viene de los Hermanos Musulmanes, hoy más moderados pero no hace tanto para echar de comer aparte, y encima ha cometido muchos errores durante su primer año de gobierno. ¡Y la economía no remonta! La oposición dijo haber conseguido 22 millones de firmas pidiendo su renuncia y por más que las hayan recogido al estilo PP contra el IVA, unas pocas al menos debían ser verdaderas. Y el ejército no ha tomado el poder sino que ha puesto al frente del país a un consejo provisional presidido por el presidente de la primera autoridad judicial del país. Y cuando se hizo el anuncio, los militares estaban flanqueados por los líderes de la oposición laíca, el partido salafista (todavía más islamistas que la Hermandad) y los principales líderes religiosos. ¡Qué más se puede pedir! Su derrocamiento no puede ser negativo. Hitler también fue elegido en las urnas y ojalá el ejército se hubiera levantado para poner fin a su delirio mientras aún era posible.
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