Rajoy ante Berlín

Lobisón

¿Por qué ha descartado Rajoy mantener el objetivo de déficit del 4,4% del PIB para 2012? ¿Por qué ha anunciado que será del 5,8? ¿Por temor a las manifestaciones en la calle o a un agravamiento de la recesión? Probablemente no, por la sencilla razón de que un objetivo del 5,8 va a exigir igualmente fuertes recortes que garantizan la recesión y hacen muy probable una continuada movilización social contra el gobierno. Entonces quizá quepa pensar que sus razones son de puro sentido común.

Con las actuales previsiones para la eurozona los objetivos de déficit aceptados hace más de un año no tienen sentido: la caída de la actividad implica caída de los ingresos fiscales, que desbordará los ahorros que pudieran conseguirse con los más drásticos cortes. Apostar al 4,4 significaría agravar la recesión sin perspectivas realistas de alcanzar el objetivo. La pregunta entonces es por qué Rajoy se ha quedado solo en Bruselas. Por qué Olli Rehn, una persona inteligente y sensata, no ha tenido mejor respuesta que la de que “el 4,4% para 2012 es lo acordado y sigue siendo vinculante”.

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Del 8,5% al 5,8%

Gopher

El gobierno se la ha jugado con el déficit publico. Su doble estrategia de, por un lado, hinchar al máximo el déficit de las AAPP de 2011, tirando al alza las estimaciones de las CCAA e incluso inventándose una desviación para la Administración Central y, por otro, presentar el cuadro macro más pesimista posible, no ha servido para ablandar el corazón de los socios europeos triple A, el núcleo duro europeo. Dicha estrategia busca conseguir el menor ajuste posible, inflando el déficit de partida de 2011, hasta el 8,5 y suponiendo para 2012 un cuadro macro con un PIB en el -1,7%. De esta forma, el ajuste del «déficit estructural» que se plantea con el nuevo objetivo del 5,8% es «tan ambicioso» como el que se pactó en el Programa de Estabilidad del anterior gobierno. Porque lo que se comporta mal es el deficit «cíclico», consecuencia de la marcha de la economía y del papel de los estabilizadores automaticos. Ese déficit que parece que ahora ya no es responsabilidad del gobierno. Con Zapatero sí lo era. Pero el déficit estructural no solo no se reduce, sino que lo hace más de lo previsto. Todo un logro de la aritmética fiscal.
Veremos si la Comisiòn y los paises más duros del núcleo europeo compran la estrategia del gobierno del PP y todo este argumento «cíclico-estructural» Y veremos si lo compran los mercados. De entrada, el diferencial Italia-España se ha hecho negativo. En terminos futbolisticos esto es un Monti 1 – Rajoy 0, a los 3 meses de partido.

Segunda opción

Millán Gómez

El PSdeG celebra su particular Congreso el próximo 11 y 12 de marzo. El liderazgo de Pachi Vázquez, Conselleiro de Medio Ambiente durante el bipartito, nunca se terminó de consolidar. En un primer momento, su aparición fue provisional para liderar a la segunda formación más votada por los gallegos en la previsible travesía por el desierto tras la incontestable victoria de Alberto Núñez Feijóo. Se le consideró un recambio temporal, que bien podía confirmarse hasta las siguientes autonómicas o dejar paso a otro dirigente. Por entonces, estamos retrospectivamente en 2009, las miradas apuntaban a José Blanco, mandamás del PSOE y quien consiguió revitalizar a los socialistas en el entonces peor momento de su historia de la Transición tras la mayoría absoluta del PP en 2000. Los tiempos cambian y ahora ya podemos hablar del segundo peor contexto del PSOE desde los años setenta. A Blanco se le descartó hace unos meses una vez conocida su presunta relación con el empresario corrupto Jorge Dorribo. Ahora, visto en perspectiva, la sensación es que Blanco saldrá previsiblemente inocente, con lo cual esa puerta quedará abierta, en un principio para futuros comicios, no para los próximos dada la intención de parte del PPdeG de adelantar las elecciones, cuestión que Feijóo no tiene tan clara a día de hoy.

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Nos estamos quitando

José D. Roselló

En «Me estoy quitando», himno generacional para los nacidos después del 70, Robe Iniesta trataba de convencer, por aires aflamencados, a un partenaire imaginario de que estaba dejando el vicio. Hace unos veinte años de aquello.

La presente coyuntura, cosas de la edad, conversaciones con los amigos etc. me hacían preguntarme el otro día qué pasa con el tabaco: ¿La crisis hace que fumemos más, menos, distinto? ¿Esto de no poder fumar en los bares funciona o no funciona? ¿Cuánto dinero se movía alrededor en impuestos? ¿Somos más o menos sanos ahora que antes? ¿Nos estamos, también, quitando? Una vez más, con un poco de trasteo internetero, se puede dar respuesta a la mayor parte de estas preguntas.

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Partido

Julio Embid

Imaginemos un partido muy partido donde sus afiliados se agrupan por pueblos y barrios. Imaginemos un barrio donde se escoge un delegado por cada cincuenta militantes a los congresillos de ida[1] o congresazos de vuelta[2]. Imaginemos que en ese barrio, Santa Justa, (como el de los Serrano), se enfrentan en la primera asamblea en enero los Garcíanos y los Lopecistas (partidarios de García o de López) para escoger los delegados al congresillo de ida. Se llama por teléfono a todos los afiliados cincuenta veces para convocarles a que no pueden faltar el próximo sábado por la tarde a una apasionante asamblea donde tras cuarenta intervenciones de personas y personajes con serias carencias afectivas en casa, se pasa a votar por la lista de Pérez o la lista de López. Dos semanas después ese millar de delegados de todos los pueblos y barrios se reúnen en un auditorio enorme para discutir un día entero si hay que apoyar a García o López como próximo secretario general[3]. Da igual porque los garcíanos son muy leales a García y los Lopecistas lo son a López tanto o más. A la mayoría de la militancia este ‘Congresillo’ se la trae floja y a la mayoría de la ciudadanía, simpatizantes o no, se la trae al pairo, si los Garcíanos ganan 60-40 o 53-47. A los que están allí no, les va el sueldo y la letra de la hipoteca.

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El final de una cacería (jurídicamente impecable)

Barañain

Este pasado domingo, Santos Juliá, evocaba a Pascal y su descripción de «la miseria del hombre» para describir el mundo de la judicatura en España y analizar lo ocurrido con Garzón tras su paso “tras ser paseado» por el Tribunal Supremo. Se conocían ya tanto la sentencia sobre el asunto de las escuchas relacionadas con el caso Gürtel que acababa de expulsarle de la judicatura como el cierre de la estúpida causa abierta sobre unos cursos en la Universidad de Nueva York, cierre no menos malicioso que su apertura, a cargo ambos de un inenarrable juez Marchena. Escribía Santos Juliá: «(…) Los magistrados del Supremo parecen haberse confabulado para impartir a la sociedad la lección magistral que confirma una creciente sospecha: que en España, en lo que respecta a la administración de justicia, ni la razón ni el decoro valen como límites con tal de obtener el resultado previamente decidido».

Faltaba por conocerse la sentencia sobre la investigación de los crímenes franquistas. Su desenlace – la absolución de Garzón -, no modifica la sospecha que hacía suya Santos Juliá, aunque puede aliviar el descrédito internacional al que estaba abocado la justicia española con una sentencia condenatoria en este asunto «sensible». El editorial de El País de ayer presumía -con optimismo excesivo -, que con esta exculpación de Garzón «el Tribunal Supremo se absuelve sobre todo a sí mismo, porque evita llegar al final de la senda del descrédito». En realidad, no era descabellado prever que una vez conseguido el objetivo de la expulsión de Garzón, los jueces del Supremo empeñados en ello pudieran mostrarse «generosos», descartando hacer leña del árbol ya derribado, máxime si tal ensañamiento les iba a suponer un coste tremendo en imagen -evidente tanto dentro como, sobre todo, fuera de nuestras fronteras, por más que se empeñe en negar la evidencia el ministro Gallardón-, coste que no era ya necesario asumir.

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El paradigma

Lobisón

Después de leer las críticas de Frans van den Broek contra las palabras que se cuelan en el lenguaje ordinario procedentes de contextos especializados, resulta tentador y al mismo tiempo arriesgado sacar a pasear el término paradigma, a expensas del artículo de Ignacio Sánchez-Cuenca publicado ayer en El País. La tesis del artículo es que el PSOE (la socialdemocracia) no puede limitarse a defender los servicios sociales y los derechos ciudadanos obtenidos anteriormente, sino que necesita propuestas de futuro.

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Palabras que se cuelan

Frans van den Broek

De cuando en cuando el lenguaje científico le da oportunidad al lego de ampliar su vocabulario y, con suerte, de parecer inteligente o al menos informado, en un proceso que involucra a los medios de comunicación en no poca medida, pero también al propio mundo académico y al estamento intelectual en su conjunto. Este fenómeno es natural y no tiene por qué lamentarse, si no fuera porque suele también resultar en degeneraciones semánticas (¿nota el lector a lo que me refiero? Hasta llegado el siglo veinte a nadie se le hubiera ocurrido utilizar la palabra “semántico” de manera tan comodona) o en simples caricaturas que más confunden que aclaran. Que una palabra se añada a nuestro acerbo léxico tiene que agradecerse, si es que contribuye a una mejor precisión expresiva y conceptual, pero lo contrario es más bien el caso. Veamos un par de ejemplos de ello, convocados más o menos al azar. Debo indicar que no me circunscribo a la lengua castellana tan solo, pues si este fenómeno está presente en nuestro idioma, lo está de manera aún más curiosa en el de la pérfida Albión. A fin de cuentas, no es que los pueblos hispanohablantes se hayan distinguido demasiado por sus contribuciones científicas.

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Recordando el debate sobre la Eutanasia

Magallanes

En marzo de 2001 el Dr. Montes fue acusado de “matar” a 400 personas agonizantes en el Hospital de Leganés. Fue una barbaridad vergonzosa. A raíz de ello se desató en España el debate sobre la eutanasia.  Recuerdo que algún detractor de esta, no me acuerdo si Esperanza Aguirre u otro, comentó que en Holanda las personas mayores se negaban a ser ingresadas en hospitales holandeses por miedo a ser exterminadas e incluso llevaban un brazalete con el mensaje Yo no quiero que me apliquen la eutanasia  para prevenirse.   

Bueno, pues me he acordado de esto porque en el Internacional Herald Tribune  ha  aparecido un artículo el 24 de febrero comentando que el candidato Rick Santorum ha sacado el tema en las Primarias para  elegir al futuro representante del Partido Republicano en las elecciones a Presidente de los EE.UU. Según él, en Holanda, la libertad de decidir morir por aplicación de métodos eutanásicos había tenido la consecuencia de que en los hospitales holandeses se aplicaba la eutanasia  a personas viejas y enfermas sin su consentimiento. De modo que del 10% de holandeses que las estadísticas calculan que mueren mediante métodos eutanásicos, el 5% muere sin pedirlo expresamente. La situación es tal, prosigue, que las personas mayores cuando necesitan ser ingresadas suelen ir a hospitales de paises colindantes por desconfianza.

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El papel de la oposición

Millán Gómez

Después del Congreso, no hay nuevo PSOE. Es el mismo, el arcaico, el veterano, el desnortado. En definitiva, el perdedor. Ahora comienza una travesía por el desierto, a expensas de lo que ocurra en Andalucía y Asturias el próximo 25 de marzo, fecha que agravará o limará la humillante derrota electoral en los comicios generales del pasado 20 de noviembre. Los pronósticos no son nada halagüeños para el principal partido de la oposición, partido en dos en cuanto a candidatos y fieles a cada uno de ellos, pero que cuanto menos oficialmente no está roto y mantiene una cierta unidad de acción. Dos nuevas derrotas harían volver a temblar los cimientos de Ferraz y abrir una nueva ventana a otra alternativa interna. Mientras tanto, Rubalcaba y su equipo de adláteres no han permitido el más mínimo gesto de integración hacia los “chaconistas”. Curiosa gestión de la democracia de quien tanto utiliza ese concepto. Como bien dijo un editorial de “El Mundo” hace varias semanas “Rubalcaba siempre dice estar de paso, pero siempre permanece”.

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