Arthur Mulligan
Un gobierno lánguido para un país exhausto. Después de un año este es el triste resumen de la acción de un gobierno débil que con el rechazo de la reforma de la ley de extranjería y los objetivos de déficit (el techo de gasto) -además de dos enmiendas en el Senado a la ley de paridad que prosperaron con el voto del PSOE en contra-, Sánchez suma 33 derrotas parlamentarias poniendo de manifiesto que la geometría variable de la que tanto hizo gala en anterior legislatura no sirve en esta, al estar secuestrada por el chantaje permanente de sus peligrosas amistades cuya relación se asemeja a la que existe entre deudores y acreedores. En este tipo de votaciones, el Presidente acostumbra a no estar presente en el hemiciclo porque no soporta perder con el rostro desencajado por la impostura.
El 29 de febrero el pleno del Congreso reprobaba, con la abstención de Podemos y Junts, al ministro del interior Fernando Grande Marlaska por la muerte de dos guardias civiles en el puerto de Barbate arrollados por una narco lancha. Dos semanas después, la oposición ganó la primera votación del llamado caso Koldo sobre una moción del PP en la que se exigía al gobierno la depuración de responsabilidades además de auditorías y documentación sobre contratos de la pandemia. En este caso la moción salía adelante por la abstención de ERC y Junts, que dejaron tirados al frente del no liderado por el PSOE y Sumar. Este revés fue de los más importantes al tratarse de un asunto de corrupción con el que la oposición está acorralando al gobierno.
En abril, una nueva derrota. Pese al voto del PSOE en contra, una iniciativa del principal partido de la oposición, el PP, exigiendo la deflación del IRPF para compensar la subida de la inflación salió adelante gracias a la abstención de Junts, PNV y BNG. Días más tarde, el 23 de abril, PSOE y Sumar se quedaron solos en la toma en consideración de una proposición de ley del PP para relajar la protección al lobo ibérico. En esta ocasión los de Feijóo consiguieron sumar a Vox, Junts y PNV, que votaron a favor mientras que Bildu se decantó por la abstención. Sigue leyendo