Caridad, solidaridad, justicia

Andrés Gastey

 

Entre los integrantes de mi generación, los de mayor fortuna capilar peinan canas desde hace muchos años. Ello significa que nacimos y crecimos en tiempos aciagos para el país. Aquellos fueron, sin embargo, nuestros tiempos, y es preciso reconocer que, en esa España pobre e inhóspita estragada por la dictadura, la mediocridad y la emigración, algunos fuimos entonces niños y jóvenes felices. No hay felicidad sin ciertas dosis de ignorancia e inconsciencia: de ambas andábamos sobrados.

 

Las reglas y los principios que regían la existencia eran claros. Nos habían fabricado una realidad estrecha, ordenada y simple, de dualidades perfectas: Dios y el Caudillo premiaban a los buenos y castigaban a los malos, así de simple. El régimen desbarataba las incertidumbres a bastonazos, desde los púlpitos se nos indicaba dónde residía el bien y desde dónde acechaba el mal, y a nosotros sólo nos quedaba la opción entre obedecer para llevar una vida tranquila o transgredir y afrontar las consecuencias del pecado o la infracción.

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Energía nuclear, ¿no, gracias?

Marta

 

Saquen el tema de la energía nuclear en cualquier sobremesa y lo más probable es que pronto asistan a una animada y casi interminable discusión sobre los pro y los contra de los reactores, sobre los peligros que su uso entraña, así como sus posibilidades como alternativa a los combustibles fósiles. Con toda probabilidad no se pondrán ustedes de acuerdo, como así ha sucedido en las últimas décadas, desde que surgió con fuerza el movimiento antinuclear.

 

En los últimos años se ha asistido a un renacer del debate sobre la energía nuclear. Una de las novedades de este nuevo debate es que han aumentado las voces favorables al uso de esta controvertida fuente de energía, voces influidas, en muchas ocasiones por una situación en la que las facturas del petróleo o el gas resultan cada vez más costosas de pagar, tanto en términos políticos como económicos.

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Eta responde a su estilo

Millán Gómez

 

Eta no escucha. En el momento de mayor rechazo y aislamiento social de su historia, se niega a realizar una mínima autocrítica y llegar a la conclusión de que por medio de la violencia sus objetivos políticos son absolutamente inalcanzables. En Euskadi, país al que dice representar, existe hartazgo hacia la violencia y este irá en aumento en la misma proporción que los atentados de eta. La gran mayoría de los vascos desea la paz y este anhelo existe también en sectores anteriormente favorables o cuanto menos permisivos con la violencia de eta.

 

Históricamente, cuando a eta la han golpeado siempre ha respondido del mismo modo: con más violencia. Cuando las Fuerzas de Seguridad detienen a algún etarra, los terroristas siempre han contraatacado con la intención de hacer más sangre. Sólo la eficaz labor de la Policía y cierta fortuna han permitido que la lista de víctimas no haya sido aún mayor. Eta sólo entiende de asesinar. Más allá de esta macabra tarea no se plantean otras opciones y, desgraciadamente, la vía política no es una alternativa que barajen estos cobardes pistoleros.

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Crónicas desde Washington D.C.

Humberto Chao 

 

1 DE SEPTIEMBRE

Es emocionante que un negro llegue a la candidatura de la presidencia, y el discurso de Obama coincida con la fecha de la famosa proclama de Martin Luther King, «I have a dream!» de hace 40 años.

 

Pero el discurso me decepcionó. No tuvo ni siquiera una mención a la polí­tica exterior, a los problemas del mundo que los EEUU tendrían que liderar. En polí­tica interior recitó una retahí­la de propuestas sin cohesión alguna y sin mencionar cómo va a sufragarlas. El discurso no contení­a lo que todos esperábamos: un concepto estratégico del futuro.

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Pólvora en gallinazos: reflexiones al vuelo

 Frans van den Broek

 

 Desde que tengo memoria escuché de cuando en cuando una conseja cuyo orígen me es desconocido, pero que sospecho es la adaptación local de alguna conseja universal. Dice algo así como que no hay que gastar pólvora en gallinazos. Para el que la ornitología peruana le sea desconocida, aclaro que un gallinazo es una especie de buitre, hasta no hace mucho bastante común en la capital de Perú, adonde le atraían los grandes basureros municipales y la inveterada costumbre nacional de poner la basura en la calle con alegre e inocente incivilidad, para regocijo del bestiario citadino, desde perros a ratas, sin olvidar a cucarachas, gatos o, perdóneseme el darwinismo, incluso seres humanos en estado de privación total. Los gallinazos formaban parte de este panorama del subdesarrollo, y los recuerdo con claridad merodeando alrededor de la basura acumulada en alguna parte, o soleándose en los techos o terrales vacíos. Son bastante feos, la verdad, y si se dice que los pájaros cantores son las flores del mundo animal, estos han de ser algo así como los cáctus o espinares del mismo. Poco en ellos inspira simpatía, aunque su condición de carroñeros pueda inspirar, tal vez, la compasión que nos merecen los caídos. Son aves calmas, de tamaño mediano para su género, inocuas para los humanos, tímidas y hasta torpes, o al menos eso parece. Además, son indigeribles y sus graznidos se acercan más al ruido que a la música. Por todo ello, meterles un tiro no tiene sentido y es mejor dejarlas en paz a que se encarguen de nuestros restos e inmundicias. El sentido de la conseja mencionada es claro, por tanto: a asuntos sin valor, no hay que dedicarles ninguna energía, y menos aún esforzarse en atacarlos, porque es una pérdida de tiempo o una simple estupidez.

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Y tú, ¿a quién limpiarías?

Aitor Riveiro

‘Si la recesión sirve para limpiar la economía, no tendrá más importancia’. Hacía tiempo que no escuchaba una frase tan clara, tan valiente y, sobre todo, tan cercana al pensamiento de mucha gente, por no decir la mayoría: la economía española necesita una buena puesta a punto, cueste lo que cueste.

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La mano invisible, qué gran mentira

Mimo Titos

 

La mano invisible del mercado no existía. O sí: es el Estado. No el Estado del bienestar gobernado por socialdemócratas de boquilla pero en realidad rojos, tipo Zapatero o incluso Solbes. No, me refiero a la administración Bush, a Estados Unidos, campeón del libre mercado y la libre competencia y supuestamente siempre contrario al intervencionismo gubernativo en la economía.

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Moral y costumbre

Ricardo Parellada 

 

Las diferencias culturales muchas veces se muestran en normas y costumbres concretas. En las sociedades modernas, estas diferencias afloran a la hora de organizar o regular la convivencia con grupos culturales que forman parte de esas sociedades, pero mantienen costumbres llamativas o extrañas. Periódicamente se producen debates acerca de algunas prácticas, su regulación y la tolerancia. El velo islámico, la mutilación femenina y las formas de escolarizar a niños y niñas son ejemplos de prácticas que motivan de vez en cuanto debates con grandes implicaciones morales y jurídicas y que demandan decisiones de los poderes públicos, que suelen variar según los países y el momento.

 

Parece claro que no hay una manera general y uniforme de abordar sensatamente todos los conflictos, como la apelación a los derechos de los individuos o el respeto a los grupos diferentes. Además del respeto a estos principios generales, el tratamiento de estos conflictos demanda conocimiento de tiempos y lugares, así como información empírica amplia y rigurosa. Así fue, por ejemplo, la información que brindó hace unos meses en este blog Alberto Penadés sobre las variedades de la mutilación femenina en distintas tradiciones y contextos. Naturalmente, los conflictos culturales de normas y costumbres no sólo se dan de esta forma, en el seno de las sociedades modernas, sino en todo de tipo de sociedades y en el encuentro o simplemente el dialogo y la negociación entre distintos ámbitos culturales y políticos.

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Obama y el jazz

Marta

 

Durante los próximos meses tendrá lugar la lucha final por la presidencia de los Estados Unidos. Preparémonos, puesto que llegará un momento en el que Barack Obama y John McCain nos resulten tan familiares como el vecino de enfrente. Suena a tópico, pero estas son unas elecciones especialmente apasionantes, y una de las razones por la que eso es así se debe al candidato del Partido Demócrata.

 

Sé que no debería ser noticia, que deberíamos tomárnoslos como algo natural a lo que no se debería dar importancia. Sin embargo, cuando en estas semanas por fin he sacado algo de tiempo para conocer un poco de cerca la historia de la música jazz, no he podido por menos de encontrar apabullante, una vez más, que un hombre negro (en realidad, mulato) tenga serias posibilidades de convertirse en Presidente de los Estados Unidos.

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La convivencia como factor de progreso

Millán Gómez

El brutal asesinato de un ciudadano senegalés en Roquetas de Mar (Almería) ha colocado, una vez más, la inmigración en el tapete de la actualidad informativa. Los medios de comunicación le han dedicado a esta noticia un tiempo considerable, en contraste con una dejadez más que evidente para analizar al detalle y con sumo cuidado un tema fundamental en nuestra sociedad como es la inmigración. Los comentarios más simplistas en esta materia son nuestro pan de cada día. Es necesario que la inmigración sea una cuestión prioritaria de la agenda política y no poco menos que una anécdota baladí.

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