Senyor G
Después del titular “La depresión y los suicidios se ceban en una Cuba azotada por la crisis y el desencanto” que me llevó a leer la noticia en el formato papel del 15 de mayo de 2023 lo primero que me llamó la atención es la foto con su pie “Una familia en su domicilio de La Habana, capital de Cuba”. No explica mucho la relación con la noticia, pero es claramente una imagen de algún drama del tercer mundo, muy dramática y chocante. Que diga que sea en papel y que sea el periódico de este mismo año es importante para lo que sigue.
Números y datos.
En el artículo se habla de casos diversos, algunos parecen ciertamente recientes y otros se remontan a uno de los padres del marxismo y del movimiento obrero español, Paul Lafargue: cubano y yerno de Carlos Marx. Pasando por líderes destacados de la revolución cubana como Haydee Santamaría y Osvaldo Dorticós o críticos con ella como Reinaldo Arenas. No entro en la situación de Cuba en todos estos años, ni en la vinculación de estos suicidios con las crisis de Cuba y su revolución, ni si en España por ejemplo se habla siempre de muertes por suicido de forma directa o elíptica. Sí de que Haydeé Santamaría tiene suficiente entidad como para no ser presentada como la hermana de nadie. Pero sobre todo quiero entrar en cómo ponderar la gravedad de los datos y los números de los que se habla en el artículo, en una primera lectura no fui capaz. Los datos del artículo:
“De acuerdo con las últimas estadísticas disponibles, la tasa de suicidios es de 14,11 por cada 100.000 habitantes, por encima de la media a nivel mundial, que es de 9,49. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ubica a Cuba en el séptimo lugar en la región. La mayor cantidad de casos se da entre las personas que pasaron los 60 años. El 70% de los episodios involucra a los hombres.” Sigue leyendo