Ucronías

Carlos Hidalgo

La ucronía es un género literario en el que se cuenta una historia alternativa, que se basa en hechos posibles pero que no ha sucedido realmente. Ya sabéis, historias sobre un futuro en el que el Eje hubiera ganado la Segunda Guerra Mundial, como Patria, la de Robert Harris, o El Hombre en el Castillo de Philip K. Dick. Hay ucronías de mayor y menor calidad, pero en general siguen la norma literaria conocida como “Revelación de Sturgeon”, que afirma que cuando se trata de literatura de género, “el noventa por ciento de todo es mierda”.

El profundo impacto que la crisis sanitaria del Covid-19 ha tenido en todos nosotros y a nivel mundial, hace que muchos se pongan a practicar con mayor o menor éxito la ucronía. Lo que desde las filas próximas al gobierno se denomina con ánimo despectivo ejercer de “Capitán A Posteriori”. Así, parece que ahora hay momentos clave que nos pudieron haber evitado al mismo tiempo sufrir la pandemia y la crisis económica derivada de ésta. Desde la derecha, la ultraderecha y los que se dicen de centro, se sitúa la manifestación feminista del 8 de marzo como la causa de todos los males. Sigue leyendo

¿Sarasola? Ayuso y Rivera. ¿Y Felipe?

Senyor-G

Justo cuando empezó esta pandemia surgieron otra vez informaciones sobre el rey emérito Juan Carlos y sus trapicheos. El diario El País se hizo el sorprendido como si nunca hubiesen estado en aquellos tiempos para verificar los rumores que ya a finales del siglo pasado era mucho más que meros rumores. Para lo de dar esta noticia ahora ya estarían los historiadores. Al final parece que todo aquello que se decía desde las posiciones más radicales de la política española de entonces, si no era verdad era porque se quedaba corto.

Sobre los políticos de la transición, o sobre las figuras de la política de poder que más nos han marcado a los de mi edad parece que se han ido cumpliendo los más sórdidos rumores. Ya pasó con Jordi Pujol – seguimos con los juicios pendientes – y con el rey. Nos explicaron muchas sobre el Pujol hombre de estado cuando empezó a apoyar el proceso independentista, más de las que se rumoreaban o podíamos llegar a pensar los más malpensados aunque de buen corazón. Una vez aquel Pujol era cosa de la historia, grandes periodistas sacaron todo tipo de arsenal y hechos de los armarios que dejaban en muy mal lugar su tarea de contraste y servicio a la sociedad. Desde corruptelas familiares a entrevistas autohechas por el interesado. Y ahí siguen como tótems. La noticia ahora aún sería cómo ese Pujol tuvo carta blanca para todo hasta el momento procesista. ¿A cambio de qué? Pactos con la corona, con la UCD de Suárez, con el PSOE de Felipe y Guerra y con el PP de Aznar, e incluso ofrecimientos de ayuda a un Barrionuevo condenado por los GAL. Ahí hay periodismo todavía, ahora, no dentro de 10 años. Sigue leyendo

Polarización y aceleración

Lluís Camprubí

Mucha gente en España se está preguntando las razones de -y a dónde nos lleva- esta estrategia de crispación y polarización que está siguiendo el tronco central de la derecha y la extrema derecha. Y más cuando este nivel de tensión no parece lo habitual en países de nuestro entorno. De hecho, parecería necesario más que nunca un clima político consensual para afrontar el gigantesco reto para la crisis sanitaria y para la socioeconómica. Además, no parece positivo, en un tiempo con tantas incertidumbres, ansiedad y preocupación hacia el futuro, añadir tensión política a toda la vivencia dramática que experimenta el grueso de la población. En este sentido, Enric Juliana citando a Narciso Michavila (en su rol de sociólogo electoral de referencia para los conservadores), destaca que la estrategia de crispación tan desacoplada de la necesidad de sosiego que demandan amplísimos sectores de la sociedad y que no es reflejo (de momento) de la tensión social existente, puede ser contraproducente para los intereses de la derecha. Sigue leyendo

Conservadores

Arthur Mulligan

Muchas personas en la izquierda, singularmente en el mundo de Podemos, recelan del conservadurismo por ser algo que según ellos procede de una forma de pensar que se pierde en el origen de los tiempos: esa herencia perversa es un conglomerado de violencia, insolidaridad, sojuzgamiento e incapacidad de convivir de una manera que si no es cercana al cristianismo, cuando menos está muy lejos de ser decente o sensata, por utilizar una palabra siempre pendiente del sentido último que le adjudique el líder máximo. A pesar de lo que dicta su propia experiencia, consideran una ofensa para la sociedad la existencia de grupos conservadores, los cuales deberían haberse disuelto en unidades mayores de progreso o cuando menos existir de otro modo. En definitiva, molestan por la incomodidad de su sola presencia, en general resistente a los cambios que desnaturalizan las antiguas costumbres. Sigue leyendo

¿Desescalada?

Carlos Hidalgo

Cuando yo estudié Ciencias Políticas, allá por el Pleistoceno Medio, los términos “escalada” y “desescalada” se referían a conflictos bélicos. “Escalada” era el aumento de tensiones, intercambios hostiles y escaramuzas que podían llevar a un estallido y la “desescalada” era cuando las partes trataban de relajar la tensión y se adoptaban medidas para calmar los ánimos. Por eso no entiendo muy bien el término “desescalada” para el lento proceso de que salgamos de nuestras casas, con las mascarillas puestas y roguemos a los santos Simón e Illa para que nos dejen cruzar la provincia para visitar a nuestros padres. Sigue leyendo

¿Sprint final o maratón?

LBNL

¿Será verdad que estamos llegando al final de la pandemia? ¿O solo al final del primer acto? Francamente no tengo ni idea y cuando más leo sobre el tema, menos idea siento tener. Dejando de lado a los conspiranoicos y manipuladores, no son pocas las voces suficientemente instruidas que dan a entender que el virus ha perdido fuerza (aquí se explica bien hasta qué punto podría ser cierto lo que arguye el médico de Berlusconi, que la OMS ha negado, por cierto) y que el calor del verano propiciará que pierda más fuerza todavía. Pero las noticias que llegan sobre algunas zonas cálidas del planeta tienden a desmentir tales esperanzas. Y seguimos sin tener ni idea sobre la validez de la inmunidad que posiblemente tengan quienes ya han superado la enfermedad: ¿Total? ¿ínfima? ¿duradera por cuánto tiempo? Pero de pronto, el desconfinamiento se acelera por todas partes y podría ser que respetando las normas básicas de distanciamiento e higiene (lavado de manos, mascarillas) fuera suficiente para evitar el contagio. Lo que, por otro lado, plantearía una reflexión sobre nuestra estupidez colectiva dado que debería ser posible asumir dichos comportamientos sin necesidad de pasar previamente por un confinamiento tan dañino para nuestras vidas y nuestras economías. Sin embargo, no son pocos tampoco los que denuncian la excesiva rapidez del desconfinamiento temiendo que provocará un rebrote generalizado que nos obligue a dar marcha atrás. Hay algunos indicios en Corea, Japón, Alemania y también en España. No queda otra que darle tiempo al tiempo. Me encantaría tener una opinión bien fundamentada pero no es así. Lo que si tengo es muchas dudas y también algunos pálpitos. Sigue leyendo

¿A qué quieres que te gane?

Julio Embid

Durante las últimas semanas hemos visto a unos cuantos deportistas de élite apoyando a Vox y sus manifestaciones en coche o a caballo. Es lógico, si tienes entre 25 y 40 años y tienes entre 25 y 40 millones de euros en patrimonio, lo normal es que apoyes a aquellos que quieren bajar los tramos más altos del IRPF, aquellos que quieren suprimir el Impuesto de Sucesiones y de Patrimonio, y aquellos que se oponen a la creación de un Impuesto a las Grandes Fortunas (de más de un millón de euros de patrimonio). Insisto, tiene su lógica, tú has ganado honradamente una millonada jugando al fútbol o pegándole a la raqueta, has pagado los impuestos que tu asesor fiscal te ha dicho que tienes que pagar y llegan unos «socialcomunistas» del Gobierno que quieren quitártelos y dárselos a unos muertos de hambre por estar en su casa. Que trabajen duramente como has hecho tú, que desde los ocho años sacrificándote, jugando torneos y ligas, entrenando casi ocho horas al día, sin poder comer chocolate mientras el resto de los niños merendaba bocadillos de nocilla mientras hacía los deberes de primaria viendo a Oliver y Benji. Que tú has ganado dos Ligas, un mundial, un Torneo de Montecarlo y una Copa Davis y ellos ¿qué han hecho hasta ahora? ¿Tener dos hijos y bajar al bar a pedir unas patatas bravas? Qué tú has llevado el nombre de España a lo más alto. Sonando el himno mientras erguido y orgulloso te entregaban una medalla. Encima no se sienten orgullosos de la bandera de España. ¿Es que acaso prefieren la de Francia o la de Italia?. Soy español ¿a qué quieres que te gane? Sigue leyendo

Nissan y las banderas de nuestros padres

Pedro Luna Antúnez

Eran otros tiempos. Fue a principios de junio de 1976 cuando Maruja Ruiz, natural del pueblo granadino de Guadix, propuso ocupar la iglesia de Sant Andreu del Palomar de Barcelona y encerrarse en ella en solidaridad con la huelga de los trabajadores de Motor Ibérica que, desde abril, mantenían un pulso con la dirección de la empresa en plena negociación del convenio provincial del Metal. Los trabajadores no sólo reclamaban mejoras salariales, en concreto un aumento lineal de 4.000 pesetas, sino la readmisión de 18 compañeros despedidos en 1974 y la retirada de los 200 expedientes abiertos tras el conflicto laboral de aquel mismo año. Ante el recrudecimiento de la huelga, Maruja, esposa de un obrero en huelga de Motor Ibérica, acabó liderando el encierro en la parroquia barcelonesa de 300 esposas de trabajadores, encierro que acabó 28 días después con el asalto de la policía nacional. La huelga de Motor Ibérica duraría otros 96 días siendo una de las huelgas más largas de aquellos años conjuntamente con la de la fábrica siderúrgica Laforsa de Cornellà del Llobregat, que duró 100 días entre 1975 y 1976. Sigue leyendo