El bueno, el feo y el malo

Meritxell Nebot Pedrol

Llego tarde. La suerte ya está echada y yo con estos pelos. Y es que la vida a veces no da para más y aunque querríamos evitar errores a nuestros seres queridos, darles nuestra opinión o aconsejarles pausadamente, el tiempo se nos escapa calle abajo y por más que corramos no nos dan las piernas para pararlo con dignidad. Así que aquí estoy, con el manual definitivo para elegir escuela bajo el brazo y las pre inscripciones ya cerradas. Así que de poco va a servir mi propuesta a los concursantes de este año, lo siento amigos.

Elegir centro educativo no es tarea fácil, lo sé. Las que tenemos hij@s lo sabemos. Todas queremos lo mejor para nuestros retoños y cuando digo lo mejor digo lo último, lo más, lo que no nos deje atrás ni a nosotras ni a nuestra prole. Queremos que aprendan, se formen, crezcan como personas, sean críticos, tengan un buen futuro y sean felices. Y con esa lista de la compra salimos a buscar escuela. Empieza la peregrinación de jornadas de puertas abiertas, visitas a centros, reuniones on line… Un via crucis que tiene lugar a eso de las 18h cuando termina nuestra jornada laboral y nuestro cerebro empieza a fallar. Porque no sé el vuestro, pero el mío a partir de media tarde, flaquea. Y así, con poca agilidad atencional y algo de nervios nos lanzamos a la reunión de turno. La que la providencia elija para esa tarde, porque claro, queremos ver ocho coles en tres días y echando cuentas así al tun-tun nos sale a más de una reunión por jornada. Y ahí empieza lo difícil, señoras y señores. Porque asistir a dos reuniones a la vez no es lo realmente difícil. Eso ya casi lo tenemos dominado con el ritmo de vida que llevamos… No, lo que supondrá la mayor dificultad es separar el grano de la paja, pescar lo relevante, no dejarnos embaucar por promesas milagrosas escogiendo entre los ocho colegios candidatos. Tanto que al final de la semana ya no sabremos ni siquiera emparejar la cara del director o directora con el centro bueno, el feo y el malo. Sigue leyendo

Dos finales y un principio

Arthur Mulligan

En algún momento de la niñez es raro que no aparezca una relación conflictiva con el balón, esa esfera inaprensible y artificial que no existe en la naturaleza; los paneles de cuero que lo forman son hexágonos y pentágonos dispuestos en forma de icosaedro truncado, una variante de los sólidos platónicos. Pura magia cuando se infla en el patio de un colegio y toma la forma esférica regular. Después vienen los pasos de dos niños al encuentro hasta que uno dice solemne señalando su pie “monta y cabe” y comienzan a elegir por turno a los compañeros de equipo.

Recuerdo haber jugado con otros chicos en la calle con dos jerséis a modo de portería móvil durante muchas tardes pero nunca en el colegio porque algún compañero insinuó que yo tenía unas piernas que parecían palos de golf y que además carecía de toque de balón mientras un hermano jesuita (de los que no sienten la llamada al sacerdocio ministerial como Arzallus o Bergoglio), un atleta de aldea, asentía complacido con su cabeza selectiva. Sigue leyendo

Culer democracy (y 2)

Senyor Barba

No hubo sorpresa, y se cumplieron los pronósticos. Joan Laporta ganó las elecciones a la presidencia del Barça con más de 30.000 votos y un 54% sobre el voto emitido. Tras él, un Víctor Font que irrumpió con fuerza en el escenario electoral blaugrana con casi un 30% de votos, y cerró Toni Freixa con algo más de un 8,5% de votos, consiguiendo, esta vez sí, más votos que avales, algo que no ocurrió en 2015, cuando Freixa presentó 3.289 firmas de aval para poder presentarse y a la hora de la verdad obtuvo solo 1.750 votos. Esto es algo que él atribuye, aún a día de hoy, a la aglutinación de voto útil anti-Laporta en la figura de Josep Maria Bartomeu. Quien sabe.

Tras una larga precampaña debido a los aplazamientos a causa de la pandemia, llegó la campaña y fue, como era de prever, flojísima, a imagen y semejanza de las campañas de todo pelaje a las que nos tienen acostumbrados en este país, y con el agravante de que se trata de un club deportivo, y con un cuerpo electoral de poco más de cien mil personas. Sigue leyendo

Alcanzar el tren

Carlos Hidalgo

Mientras siguen las salidas de tono en la política madrileña, entre una IDA llamando despreciativamente “subvencionados” a las personas de las colas del hambre y un Vox, que hace carteles electorales que copian a los del partido Nazi de hace un siglo y la Superliga, resulta que hay otras ruedas girando.

Una de ellas es de la economía. Resulta que el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, pese a ser considerado por todo el mundo como un miembro gris del sistema político de Washington, está haciendo varios movimientos un tanto revolucionarios. El primero es el de impulsar los gigantescos planes de estímulo de la economía, a un nivel incluso mayor que los que se pusieron en marcha durante la crisis -también de hace casi un siglo- de 1929. Saltándose las tradicionales recetas monetaristas, Biden apuesta por una fuerte inyección de dinero público en la economía. Y no solo a los bancos y grandes empresas, sino con ambiciosos programas de mejora de las infraestructuras, ayudas directas a la ciudadanía y un impulso muy decidido a las energías renovables. Para ello cuenta con la ayuda a regañadientes del Partido Republicano, que ahora no quiere quedar como el partido que se niega a dar ayudas a un sector económico muy magullado por la pandemia. Sigue leyendo

Para una mayor producción de vacunas mejor ampliar capacidades productivas y asegurar la transferencia tecnológica y de conocimiento que levantar patentes

Lluís Camprubí

En el debate público no hay cuestión más relevante que ver cómo aceleramos y aumentamos la producción de vacunas contra la COVID-19.

La relevancia de la cuestión y de explorar todas las opciones

Es una urgencia tanto sanitaria (llevamos más de 3 millones de muertos en el mundo y centenares de millones de afectados y sin vacunas las proyecciones son catastróficas) como económica. Una reciente estimación publicada en The Economist situaba la reducción de PIB global del bienio 2020-2021 en unos 10 Billones de euros lo que dicho de otra manera significa que cada mes que no controlamos la pandemia se pierden varios centenares de miles de millones de euros. Sigue leyendo

Tensión internacional disparada

LBNL

Puede que, como afortunadamente suele ser el caso, la sangre no llegue al rio pero la cosa se está poniendo muy fea, principalmente con Rusia, pero también con China. Rusia ha desplazado más de diez mil soldados a la península de Crimea y la frontera Este de Ucrania. Por otro lado, la salud del encarcelado activista anti-corrupción Navalny empeora. Además, a finales de la semana pasada Estados Unidos adoptó represalias de calado contra Rusia responsabilizándola del grave ataque informático (Solarwinds) de diciembre pasado. Y finalmente, el sábado Chequia expulsó a 18 empleados de la Embajada rusa en Praga por su vinculación con la explosión de un depósito de explosivos en 2014, de lo que informará en detalle durante la reunión del Consejo de Ministros de Exteriores que está teniendo lugar hoy. En resumidas cuentas, Rusia sabotea, hackea, no respeta los derechos humanos de sus ciudadanos y amenaza a sus vecinos violando la Carta de Helsinki. Y Occidente – EE.UU., el G-7, la OTAN y la UE – está tomando medidas para hacerle frente. Incluso si la cosa no llega a mayores, China estará frotándose las manos, aprovechando para terminar de aplastar la democracia en Hong-Kong en violación de su compromiso de respetarla durante 50 años según el acuerdo con el Reino Unido por el que éste le cedió la soberanía en 1998. E incrementando también sus patrullas aéreas en los cielos cercanos a Taiwán y su presencia militar marítima por todo el litoral de islas artificiales que ha construído en el denominado mar del sur de China, sobre el que reclama soberanía completa frente a la irritación y protesta de todos sus vecinos. Sigue leyendo

Mozambique

Marc Alloza

A la sombra del Covid los conflictos armados no cesan. Camerún, Siria, República Centro Africana, Yemen o Mozambique son algunos de los casos más destacados. Desplazados, refugiados, generaciones enteras condenadas a vivir con la imborrable huella de la pérdida de seres queridos, del miedo, del terror y de un lago etcétera de calamidades. Todo por culpa de la violencia o como consecuencia de ella. Futuros, anhelos e ilusiones de la población truncados por guerras de origen variopinto que se sirven de ambiciosos y codiciosos líderes sin escrúpulos; capaces de hacer lo que hacen sin ningún tipo de remordimiento y, en la mayoría de ocasiones, con total impunidad.

En este contexto, desconocía el caso de Mozambique hasta que hace pocos días me sorprendió la noticia de que un grupo islamista llamado Al-Sunna (conocido también como Al-Shabaab aunque no tiene que ver con el de Somalia) estaba operando con especial crueldad en la zona del Cabo Delgado al norte del país colindando con Tanzania («En la playa hay cuerpos con y sin cabeza»: un ataque islamista a una ciudad de Mozambique deja decenas de muertos”). Sigue leyendo

Sus propiedades, su seguridad. Pago yo.

Senyor G

Expropiar el uso a un anciano de 83 por triquiñuelas. Pago yo.

Hace unas semanas veía en las noticias de BTV, el caso de Alejandro de 83 años y vecino de alquiler “de toda la vida” del barrio de Ciutat Vella de Barcelona con orden abierta de desahucio. El caso era dramático, una persona que en poco tiempo perdió a sus dos hijos y a su mujer. Por el estado emocional no comunicó a la propiedad la subrogación del contrato de su mujer a él, y la propiedad sibilinamente (o busquen su adjetivo) esperó para, al día siguiente, ir a decirle que tenía que irse. Mala fe.

Cuando lo ví pensé ya no solo en la situación y lo canalla que era esperar a que se cumpliese el plazo de comunicación de la muerte de la esposa. Sino que con mis impuestos se iba a pagar toda la maquinaria legal: juicios, procuradores, la intervención de la policía y lo que no sé. ¿Cuánto deben costar cuatro horas de una unidad de la BRIMO por ejemplo? Un dinero y unos esfuerzos policiales dedicados a una cosa y no a otra. No es verdad que siempre se esté haciendo cumplir la ley ni que el uso de la porra se ejecute igual para todos. Sigue leyendo

90 años después, ¡Viva la República!

Juanjo Cáceres

90 años después de la proclamación de la Segunda República disponemos de suficientes estudios y suficiente perspectiva histórica para reconocer el periodo republicano de la década de 1930 como lo que fue: la primera experiencia plenamente democrática en la historia de España. Creo que en muchos países ello podría ser suficiente para convertir el 14 de abril en una festividad nacional, como lo es, por ejemplo, en España, el 6 de diciembre por motivos similares. No obstante, es evidente que las visiones sobre lo que este periodo representó para el país son todavía dispares y objeto de confrontación política, a causa del conflicto bélico en que desembocó con motivo del golpe militar de 1936 y todo lo que vino después.

Pero en pleno 2021 y viviendo en una democracia madura, tendríamos que ser capaces de poner esta experiencia profundamente democrática en el lugar que le corresponde, más allá de sensibilidades e ideologías, por sus indiscutibles hitos. La República introdujo por primera vez en España un sistema político sometido a sufragio universal, que dio forma a un Parlamento donde estaban representadas todas las opciones políticas y que desarrollaba todas las estructuras necesarias para una separación efectiva de poderes, estableciendo incluso un Tribunal de Garantías Constitucionales. Sigue leyendo

Ada Colau deja Twitter

Carlos Hidalgo

Las redes sociales son un microcosmos donde la gente que participa en ellas siente que el mundo entero se concentra en ese entorno. Desde los grupos de noticias de la olvidada Usenet, los usuarios y usuarias sienten que hablan para el mundo entero y que lo que se hace y se dice en esos foros tiene más importancia de lo que la triste realidad refleja. Twitter no es una excepción, claro. En el caso de Twitter es porque los periodistas y políticos nos aferramos a esa red social, del mismo modo que nos enganchábamos en tiempos al lector de teletipos. Las noticias fluyen como agua en un manantial, pero en el caso de Twitter, mezcladas con opiniones, mentiras descaradas, chistes, memes e imágenes animadas.

Ahora, Ada Colau, que se preciaba de ser una de las políticas que mejor se movían en estos entornos, dice que abandona Twitter, lo cual demuestra que en realidad no entiende a esa red social tanto como ella misma pensaba. Sigue leyendo