La liberalización del aborto

Ricardo Parellada

Hace unos días intenté exponer algunos razonamientos que se aducen para rechazar frontalmente el aborto y propuse un argumento en contra. En las líneas que siguen voy a intentar exponer y criticar algunos razonamientos a favor del aborto libre, esto es, de la libertad de la mujer para abortar sin condiciones ni supuestos durante un plazo determinado. Mi propósito no es defender la letra de la actual ley española, pero sí argumentar a favor de la necesidad de un compromiso, por insatisfactorio que sea, entre la prohibición y la liberalización incondicionales del aborto. Para ilustrar la idea del compromiso aludiré también, sin ninguna pretensión de exhaustividad, a otras formas de compromiso jurídico no contempladas en la ley española.

La libertad de abortar se defiende muchas veces con argumentos como los siguientes. El aborto debe ser libre porque la mujer tiene derecho a la intimidad y a disponer de su cuerpo como lo estime oportuno, y durante las primeras fases de su desarrollo el embrión no es un ser humano, sino un grupo de células en evolución mecánica sin sistema nervioso ni sensibilidad. No obstante, la libertad de abortar debe tener un plazo, pues es evidente que en los últimos meses del embarazo el feto pasa a ser viable fuera del seno materno y es difícil de distinguir de un bebé. Desde esta perspectiva no es necesario que haya un punto de inflexión en el desarrollo biológico para sostener la legitimidad del aborto en los primeros estadios del embarazo y su ilegitimidad en los últimos.

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