Ignacio Sánchez-Cuenca
Hasta los más zapateristas admiten que el Presidente del Gobierno no es precisamente un Demóstenes. La oratoria no es la principal cualidad de Zapatero. Hay ocasiones en que pronuncia palabras que no significan nada, o que no se sabe qué significan. Lo peor, con todo, es cierta incapacidad para utilizar con soltura el léxico castellano. Zapatero transmite la impresión de que le cuesta hilar una frase, le falta soltura se mire como se mire. De ahà que su lenguaje parezca a menudo acartonado y artificial. Ni siquiera acierta en la entonación. Algunos pensamos que coloca los énfasis caprichosamente. No tanto como Aznar, por supuesto, que se ponÃa firme cuando no tocaba, o chistoso cuando no venÃa a cuento.