Pratxanda
La Rosa de Fuego será decisiva e las próximas elecciones. Y no, no nos referimos al grupo parlamentario que dirigirá Rosa DÃez, sino a la circunscripción electoral de Barcelona. Esta, y el resto de Catalunya, la zona roja, tienen la facultad de hacer presidente a ZP con un buen resultado. O, por el contrario, de no hacerlo presidente, dejando a otras zonas electorales la responsabilidad de hacer presidente a Rajoy. En 2004 las elecciones se desarrollaron con una fuerte carga emocional. Nos referimos al hecho de haber visto al Ministro del Interior equivocarse descaradamente respecto a la autorÃa del atentado. En consecuencia, la participación fue alta; no solo hastió hasta al votante conservador, sino que «solidificó» a la llamada izquierda volátil y motivó a los abstencionistas acérrimos para ir a votar. Todo eso con un 2% de diferencia en la semana previa a los comicios.
Los resultados son conocidos y desde el mismo dÃa 14 habÃa al menos dos cosas claras: que ni el PSC ni Esquerra volverÃan a repetir un resultado igual (en número de votos), y que el PP solo podrÃa mejorar (en número de votos) en las siguientes elecciones. Evidentemente, el Sr. D’hont hace de más y de menos (el segundo escaño de ERC en GRN se decidió por centenares de votos) y, aún con menos votos, si la menor participación afecta a todos los partidos, dejarÃa todo como está, con mejoras para el PP.Otros preferirán achacar cualquier bajada a la deriva nacionalista del PSC, o más recientemente, al caos ferroviario. Un problema que ha preocupado mucho en la blogosfera, no tanto por si los catalanes tenemos un servicio de cercanÃas homologable a un paÃs desarrollado, sino por cómo este caos repercutirÃa en el 9-M. Tranquilos, el PSC aguanta el embiste con bastante tranquilidad. El voto útil, el «todos contra Rajoy», o el que la abstención se repartirá más o menos equitativamente, dejará una cómoda victoria a los socialistas.