Socialistas insospechados

Humberto Chao

Por mucho que se deteste a George W Bush, y por tantas razones, da siempre pena ver a un luchador vencido. Tan  gallito que presumía, ahora parece un patito mojado. Está tan castigado que está perdiendo incluso su falso acento tejano. Al final de su controvertido mandato todo parece haberle fallado, incluso el único éxito del que podía ufanarse: el resultado relativamente positivo (y probablemente temporal) del refuerzo de tropas en Irak. La crisis financiera ha caído encima de su pretendido “legado histórico” como si fuera un auténtico 11 de septiembre 2001. 

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