Una noche en vela

Aitor Riveiro

Forida, Florida y Florida. Son las 2:36, hora española, y lo único que se oye en televisión son sietes letras que han marcado el devenir democrático de Estados Unidos en los últimos 8 años.

En Florida se fraguó el más grande y peor ejecutado truco de magia de la Democracia. De tan grande que fue, y de tan mal ejecutado, el prestidigitador se llevó el gato al agua y nos la coló: Bush Jr. fue nombrado Comandante en Jefe.

Nunca entendí cómo el Partido Demócrata (PD) se dejó birlar las elecciones por el Partido Republicano (PR) de aquella manera ni cómo los demócratas se dejaron robar. ¿Cómo pudo Al Gore salir en televisión dando ganador a Bush Jr. cuando era evidente que no había ganado? ¿Cómo pudo el pueblo estadounidense mantenerse impávido ante ese gran desfalco?

En 2004 la cosa no fue distinta y el país fue escenario de lujo del segundo mayor robo de la Democracia. A la segunda, la ciudadanía tampoco despertó y Kerry tampoco dio la pelea. (A este respecto, el pasado domingo La2 de TVE ofreció un magnífico reportaje en ‘En Portada’).

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