Working on a dream

Millán Gómez

 

La victoria de Barack Obama en las elecciones presidenciales de Estados Unidos supone un soplo de aire fresco para la política internacional. Además, en paralelo, consigue retomar el interés por la política de numerosos ciudadanos que se encontraban anestesiados, aletargados y que no ejercían su derecho al voto como consecuencia de una falta de credibilidad en sus mandatarios. Su triunfo incluso permite que desde el extranjero se visualice a Estados Unidos como un país más amable, abierto y tolerante que antes. Su condición de primer afroamericano que ocupará el cargo de mayor responsabilidad del mundo derriba barreras que hasta hace poco tiempo parecían poco menos que infranqueables. No sabemos en qué medida a los estadounidenses les ha afectado el color de piel de Obama a la hora decidir el sentido de su voto pero es evidente que muchos ciudadanos que hasta ahora se sentían fuera del debate político ahora se encuentran más cómodos. La gran victoria de Obama es la de conciliar y aunar votos cuyo procedencia es de lo más ecléctica. Su capacidad de integración está fuera de toda duda y es su gran bagaje.

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