Ignacio Sánchez-CuencaÂ
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Uno de los vicios más odiosos que han introducido los periodistas en el lenguaje coloquial es que cualquier suceso se puede transformar casi de inmediato en algo “históricoâ€. Se producen máximos “históricos†en la Bolsa, destrucciones “históricas†de empleo, hay conciertos del tal Bruce Springstin (¿se dice asÃ?) que pasan a la historia, también hay partidos de fútbol y bodas históricas, es histórico que España sea el único paÃs del planeta en el que Gran Hermano ha superado diez ediciones, y por supuesto somos testigos de la historia tanto cuando ocurren calamidades como el 11-S, el 11-M o el colapso del sistema financiero, como cuando ocurren acontecimientos positivos y esperanzadores como la victoria de Obama. Con tanta historia, andamos todo el dÃa buscando la noticia y muy orgullosos de vivir una época trepidante y plena de emociones “históricasâ€. Todos nos afanamos por estar en el momento y el lugar adecuados para poder contarlo después: que si ParÃs en Mayo del 68, que si BerlÃn en 1989… que si Chicago hace dos dÃas escuchando el discurso triunfador de Obama. Sigue leyendo