Andrés Gastey
Â
Con esta tercera entrega me propongo concluir la serie dedicada a los camelos contemporáneos. No es que se haya agotado el muestrario, créanme. Al contrario, esta es una época de bonanza para los camelos, que florecen en un biotopo caracterizado por la general ofuscación y la carencia de certidumbres a las que aferrarnos. Proliferan los mercachifles, trapisondistas y estraperlistas de ideas y de bienes.
Â
Caen algunas caretas, sÃ. Resulta que los genios de las altas finanzas internacionales se han revelado como toscos y conspicuos practicantes de nuestro entrañable timo del nazareno. Quien no lo supiera ya, aprende estos dÃas en sus propias carnes y cuentas que los hombres trajeados que se dedican a actividades subversivas como el tráfico de BMWs, la tenencia de rólex, el trasiego de alijos de palos de golf o el trapicheo de tirantes son gentes de poco fiar.