Lobisón
El BerlÃn de los últimos años de la República de Weimar es sin duda un escenario fascinante desde el punto de vista literario. La singularidad cultural de BerlÃn en los años treinta chocaba con el conservadurismo de la mayor parte de Alemania, y la relajación moral era la contracara de una profunda crisis económica y social. Las heridas abiertas por el tratado de Versalles, cuya miopÃa habÃa denunciado Keynes, no pudieron ser resueltas por un sistema de partidos disfuncional, que dejó el paso abierto al ascenso del nazismo (véase el libro de César Roa La República de Weimar, La Catarata, 2010).
Aun asÃ, hace falta bastante arrojo para crear la figura de un detective que se mueve en ese escenario, y algo similar al atrevimiento para hacerlo si el autor no es alemán sino escocés. Es el caso de Philip Kerr, creador de Bernie Gunther, comisario de la policÃa criminal de BerlÃn en su primera aparición. Pero Kerr es un autor arriesgado, que ha tocado temas dispares en su singular carrera literaria, y que parece poseer una notable capacidad para investigar y documentarse a la hora de preparar sus libros.