Alemania es el problema, Europa la solución

Lobisón

Contra lo que sostienen muchos medios de comunicación y bastantes economistas, el problema de Europa no son las debilidades económicas de los países del sur, sino la ortodoxia económica reinante en Berlí­n y en Frankfurt que ha impuesto una dieta de recortes del gasto «y de los derechos sociales» que es incompatible con el regreso al crecimiento.

Por otro lado, no se puede imponer el modelo económico alemán como único ejemplo a ser seguido por todos los países de la eurozona. Los puntos de partida son distintos, tanto en el peso de la producción industrial como en la racionalidad del volumen de gasto público sobre el PIB, tanto en la exposición del sector bancario a la sequía de crédito como en la importancia del mercado interno para el crecimiento.

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