Exaltados, pero menos

Barañain

(Advertencia previa: aunque su título pueda sugerir otra cosa, el artículo no trata de los exaltados que se sientan en La Moncloa sino de la cosa vasca. Lo digo por si quieren ahorrarse su lectura. Está escrito hace horas, antes de conocer el último esfuerzo de Rajoy y su ¿gobierno? por incendiar el país; si perseveran, lo conseguirán).

La celebración del “aberri eguna” -la exaltación nacionalista de la patria vasca que Sabino Arana fijó en el domingo de resurrección (por ser el día más grande de la iglesia católica)-, suele prestarse al análisis de los preparativos de las fuerzas políticas del fragmentado mapa vasco ante la próxima contienda electoral, sea cual sea la que toque. Ya se trate de elecciones autonómicas, generales o municipales, alguna se divisará en el horizonte de las tribunas patrióticas que justifique especular sobre las posiciones preelectorales que se van adoptando. Por los nacionalistas vascos y por los que no lo son, pues todos entran de una u otra manera al juego.

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