Sigue oliendo a podrido

Millán Gómez

La derecha ha intentado históricamente vincular su autoridad en las declaraciones con una forma de hacer política responsable, convincente y firme. Como si el vocablo “duda”, matriz necesaria en cualquier reflexión, no existiese en su diccionario particular. Un intento de pose, actitud y mensaje al electorado. Nosotros tenemos nuestras ideas claras y así las vamos a aplicar, vienen a decir. La política se basa en varios factores, entre ellos iniciativas, aplicación de las mismas y comunicación de la gestión hacia la opinión pública. Zapatero, por ejemplo, no fue capaz de hacer calar en la sociedad algunas de sus reformas más eficaces y contemporáneas. Gestionó notablemente entre 2004 y 2008 y, si bien mejoró en apoyo electoral en 2008, esas reformas muy positivas y valientes se disiparon en el recuerdo colectivo. Los electores priorizaron la cuestión económica por encima de muchos otros factores vinculados con la economía o derivados de ella.

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