Lobisón
Es un lugar común que la derecha española, tras haber superado su escisión inicial entre franquistas y centristas, ha logrado la rara proeza de unir en un solo partido todas las opciones ideológicas, y que ésta es una de sus principales bazas electorales. La izquierda, en cambio, no ha conseguido superar la tradicional división entre PSOE y PC (ahora IU), y ha pagado en algunos momentos un alto precio por ella: la pinza entre PP e IU en tiempos de Anguita, la pérdida del gobierno en Extremadura por la negativa de IU a apoyar al candidato socialista.
El PP no sólo ha logrado aglutinar opciones ideológicas muy distintas, sino que ha logrado evitar tener competidores en la derecha a nivel nacional. La leyenda urbana que corre al respecto es que, al comprobar que el éxito de Ruiz Mateos en su aventura electoral había perjudicado al PP, la prensa conservadora adoptó la estrategia de no dar cancha a aventuras similares, supeditando la diversión a la eficacia. Cierta o no esta explicación, el hecho es que el PP no sufre hoy la competencia de partidos de derecha populista como el Frente Nacional francés o el partido de Wilders en Holanda.