Frans van den Broek
En varias ocasiones me tocó dar clases a estudiantes universitarios que no sabían quiénes eran Adán y Eva o quién Martin Luther King o Dante u Homero. Este último nombre evocó casi siempre al personaje de los Simpsons, y no faltó quien identificara al doctor King con algún tipo de música afro-americana. Dante produjo las más de las veces un vacío impecable en las aireadas memorias de los estudiantes y Adán y Eva recordaron algo, pero no se sabía muy bien qué, algo probablemente religioso o vinculado a casas de moda. Es verdad que muchos de estos estudiantes no lo eran de letras o ciencias sociales, aunque algunos estudiaban literatura española y otros venían a la universidad después de haber seguido el bachillerato de letras, pero dichas oquedades en su conocimiento me sorprendieron sobremanera, más aún ocurriendo como ocurrían en una de las naciones económicamente más avanzadas del planeta, y siendo el que habla procedente de una nación todavía atrasada en relación al mundo industrializado.