Cualquiera tiempo pasado

Frans van den Broek

Es difícil disentir del juicio de alguien que se queja de haber tenido que contemplar caca de elefante, con moscas y todo, en un cuadro (o que decía serlo). O de quien lamenta la puerilidad en que han caído muchas de las artes y humanidades de nuestro tiempo, o de quien advierte del peligro que para la democracia representa el que la política se haya convertido en mera manipulación mediática y superficialidad ideológica. Ese es el principal problema que el lector tendrá, quiero suponer, con el último libro de Vargas Llosa, el que le será arduo estar en desacuerdo con lo que dice, aun cuando el cuerpo le pida lo contrario, y esto por varias razones que requerirían un análisis más acucioso que el que es posible hacer aquí, pero de las que podemos mencionar algunas que saltan a la vista a la primera lectura.

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