Dónde estamos

José D. Roselló 

Aprovechando el inicio del curso hoy se repasan algunos de los indicadores más relevantes de la situación económica en España, que se han publicado durante el verano. De esa manera podemos hacernos una idea de dónde nos encontramos a la hora de afrontar la última parte de este año que es, y va a seguir siendo, difícil para la economía nacional.

Empezando por los datos del Producto Interior Bruto, publicados a finales de agosto y referidos a los dos trimestres primeros del año, es decir, hasta junio, podemos decir lo siguiente:

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¿No eran tan listos?

LBNL

Que eran de derechas ya lo sabíamos aunque algunos lo olvidaran y ahora lamenten haber apoyado a quienes iban a imponer reformas igual o más duras para la clase media y los trabajadores y, además, con entusiasmo. Lo que no cabía en la cabeza – al menos no en la mía, que no es pequeña – es que fueran tan incompetentes. Será por aquello de que una mentira repetida mil veces va calando o por los muchos errores del Gobierno anterior y el PSOE durante los ocho años previos, pero parecía que al menos iban a ser mínimamente competentes. Y no, en unos pocos meses ha quedado claro que de competencia nada, más bien todo lo contrario.

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¿Qué puede traernos septiembre?

Lobisón

 Si el calor africano y las borrascas atlánticas se han venido sucediendo en agosto sin tregua ni tendencia clara, hacer apuestas sobre  lo que nos puede traer septiembre en economía resulta temerario. Pero hay algunos signos nuevos, aunque el primero era previsible.

Ya es oficial que las exportaciones alemanas al resto de la Eurozona han caído un 1,2% durante la primera mitad del año, y que tras el 0,5 de crecimiento del primer trimestre, Alemania se ha quedado en el segundo en un 0,3%, y todo apunta al estancamiento o a un ligero retroceso en lo que resta del año. El clima empresarial es malo, y el desempleo ha crecido.

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España en llamas

Marta  

Los incendios forestales forman parte del panorama veraniego español, como los atascos camino de la playa, las ciudades vacías, el calor agobiante o muy agobiante, las muy deseadas vacaciones… Parece casi algo tan irremediable como la sequía o la gota fría. Y es cierto que un año tan seco como el que estamos viviendo hace que los incendios sean más probables. Los peores pronósticos se han cumplido y ya se afirma que este ha sido el peor verano en una década en cuanto a número de hectáreas quemadas.

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