Marta
¿Nunca os ha entrado unas ganas irrefrenables de retorcer el cuello de un comercial? ¿No habéis sentido el deseo de tener poderes sobrenaturales y poder meter las manos por el auricular para ver si así sí, la persona que supuestamente os tiene que resolver un problema reacciona de alguna manera? Creo que estas sensaciones son especialmente habituales cuando se tiene que lidiar con los comerciales (así los llaman) de cualquier compañía telefónica.