Huelga general

LBNL

No soy muy amigo de las huelgas tanto por el daño económico que causan – a todos y primeramente a los propios huelguistas – como por su escasa eficacia en términos de conseguir sus objetivos. Y menos de las generales que atentan contra las decisiones del Gobierno democráticamente elegido. Pero en esta ocasión me parece que la huelga general está plenamente justificada: hay motivos más que suficientes para rebelarse. Así que espero que hoy haya pocos comentarios y seamos por un día manifestantes callejeros antes que debatientes.

Uno de esos motivos es que la huelga no va dirigida contra el Gobierno de España sino que, se ha convocado en una decena larga de países de la Unión Europea en protesta contra la política de austeridad rígida impuesta desde Bruselas por mandato de Berlín. No es justo que sean los trabajadores y la clase media quienes paguen con sus puestos de trabajo y recortes salariales los desmanes de los que se forraron con las burbujas financiera e inmobiliaria mientras éstos se van de rositas. Además de inaceptable, la austeridad rígida no está consiguiendo los resultados perseguidos: las economías no repuntan y los déficits públicos se agravan. Todo lo cual alienta la sospecha de que lo que realmente pretende dicha doctrina es aprovechar la crisis para socavar el modelo del Estado del bienestar desarrollado en Europa en las últimas décadas.

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