José D. Roselló
Ya está en las pantallas cinematográficas la película sobre la vida del fundador de Apple, Steve Jobs. Carismático, excesivo, visionario, compartiendo rasgos entre la figura de un santón y la de un egomaníaco tiránico. Sin duda alguna un tipo fuera de lo corriente que mantuvo su manera de hacer las cosas a todo coste y al final tuvo la oportunidad de ver cómo su proyecto vital se alzaba arrolladoramente triunfante en el complejo mundo empresarial. Más aún, sus obras forman parte inseparable del modo de vida moderno, de esta sociedad intercomunicada e hiperconectada, donde sus cachivaches, o versiones de ellos, se han convertido en casi una prolongación más del ser humano.