LBNL
Vayan por delante mis convicciones demócratas y mi militancia contra el nacionalismo – todos – en cuanto prefiero la integración a la secesión, construir frente a destruir, asociarme frente al aislamiento. El orden sí altera el producto: cuando son mayoría los que quieren caminar en solitario, prima la democracia; la voluntad colectiva es válida incluso cuando es errónea. Lo anterior, obviamente, a cuento del poderoso golpe de efecto dado ayer por el independentismo catalán con la masiva cadena humana desplegada a lo largo de 400 kilómetros.