Barañain
El comienzo de la entrevista no parecía prometedor. Probablemente sólo a un periodista que sea jesuita y además director de La Civiltá Cattolica se le ocurriría arrancar preguntando a su interlocutor por la espiritualidad que le anima en su nuevo cargo: “¿Cómo entiende el servicio a la Iglesia universal, que Ud. ha sido llamado a desempeñar, a la luz de la espiritualidad ignaciana? ¿Qué significa para un jesuita haber sido elegido papa? ¿Qué aspecto de la espiritualidad ignaciana le ayuda más a vivir su ministerio?”. Y eso que previamente el Papa le había advertido de lo poco que le gusta improvisar respuestas sobre la marcha. Menos mal que veinte siglos de sabiduría eclesial acumulada dan para salir airoso de eso y mucho más. Sigue leyendo