Volver la marea

Carlos Hidalgo

Para gran revuelo de los corresponsales políticos, el PSOE ha sufrido cambios derivados de la dimisión de Adriana Lastra, que abandona su cargo de vicesecretaria general del PSOE debido a que, según ella misma ha comunicado, su embarazo es particularmente delicado en estos momentos y necesita un reposo que el cargo de número 2 del PSOE no permite.

No es el único motivo, se han lanzado a decir muchos de los compañeros que cubren los asuntos internos del PSOE. Detrás también estaría una pugna que Lastra habría mantenido con el secretario de organización, Santos Cerdán, acerca de cómo se debía gobernar el Partido Socialista. Según se dice, los supuestos modales autoritarios de la asturiana habrían chocado con el enfoque del navarro, más dispuesto a llegar a acuerdos con las federaciones regionales del veterano partido. Sigue leyendo

El Congreso se divierte

Arthur Mulligan

Faltaban los confetis y los dulces como suele suceder hacia el final de curso, ese momento de toques melancólicos y relajación de la disciplina que inaugura momentos de auténtica fraternidad en la comunidad académica y parlamentaria, todos pensando en vacaciones, en desaparecer del radar de la prensa inquisitorial, en dejar de verse obligados a gesticular en público en los variados registros que sacian esa impertinente ficción de trasparencia pero que en días como el que nos ocupa – el del venerable y huidizo Debate sobre el estado de la Nación – puede desenvolverse en un ambiente distendido por estar los proyectos y conclusiones mas o menos acordados por los mayores para excitación de los palmeros con escaño propio.

Hasta la presidenta Meritxell Batet abandonaba la pose de señorita Rottenmeyer y sonreía a la corajuda Cuca Gamarra.

Día grande de rosquillas y galas para atender el paquetón de folios -estilo fotocopiadora-que portaba el Presidente con un discurso redactado en el complejo de la Moncloa en un estilo gris solemne, para leerlo con la parsimonia de un Patxi Lopez soporífero; un discurso de aparatchik mata pasiones y tumba lobos. Sigue leyendo

Fin de curso, fin de época

Juanjo Cáceres

El Debate sobre el Estado de la Nación prácticamente puso fin a un curso político en el que hemos asistido a un profundo cambio de época. En otoño de 2021, no estábamos en guerra y la escalada de los precios se situaba en una escala muy distinta. En ese momento percibíamos un ejercicio 2022 marcado por un fuerte crecimiento, pero llegado el presente todo lo que sentimos es pavor ante una más que posible recesión. Y en lo que a España se refiere, tampoco existía entonces un Partido Popular que cabalgaba dominando las encuestas, aupado por una brillante victoria en las elecciones andaluzas.

Ante un contexto que ya nadie puede disimular, el Debate se ha intentado convertir en una operación de relanzamiento del Gobierno de coalición, mediante una nueva oleada de medidas paliativas que fueron presentadas, sin demasiado sonrojo, como una batería de respuestas profundas y valientes ante a la inflación. Las principales fueron la gratuidad del transporte ferroviario el próximo otoño y el anuncio de dos impuestos, uno a las eléctricas y otro a la banca. Indudablemente, medidas rompedoras, pero con un reverso inquietante. Es más que cuestionable que la gratuidad vaya a conducir a un uso responsable del transporte, puesto que es evidente que el transporte público es intermodal y es verídico que la red de cercanías y, sobre todo, de media distancia, sufre saturación y unas grandes deficiencias de funcionamiento. ¿Podrá resistir esa red un fuerte trasvase de pasajeros, estimulado por la gratuidad y la permanencia del 50% de coste en el resto de sistemas de transportes? ¿Podrá hacerlo sin poner los recursos suficientes para aumentar el servicio, tanto en laborables como en el fin de semana? Dudémoslo. Sigue leyendo

Quitar de aquí y de allá

Carlos Hidalgo

El inefable consejero Juan Carlos Suárez-Quiñones, de la Junta de Castilla y León, declaró que mantener los operativos de incendios todo el año era “un despilfarro”. Ahora Castilla y León arde sin control y los incendios se han cobrado dos vidas ya.

Suárez-Quiñones era conocido como “el juez dandy” cuando ejercía en la Audiencia Provincial de León, pues siempre le interesó más ir hecho un pincel que el resto de mundanales asuntos. Una vez en política, siempre con el PP, hacía cosas como decirle a un imputado en la “Operación Enredadera” nada menos que “yo soy la Administración”, para asegurarle que le sería concedido el mantenimiento de una carretera. Sigue leyendo

¿ERC vendrá a Sumar?

El frente catalán de Yolanda Díaz

Senyor G

No es la primera vez que leo sobre la importancia del círculo de asesores más próximo a la vicepresidenta Yolanda Díaz. Ya hace meses o más recientemente con el pacto tardío en Andalucía para sacar adelante la candidatura de POR Andalucía: Díaz puso a trabajar a sus equipos en Andalucía: Ramón Luque, Rodrigo Amirola y Josep Vendrell, juntos y por separado viajaron durante las últimas semanas varias veces a Andalucía. Se buscaba un acuerdo de unidad.

En varios confidenciales ya se hablaba especialmente del protagonismo de los tres catalanes, políticamente catalanes, con cierta sorpresa por su importancia. Pero ahora que esto de Sumar está en marcha, toma mayor relieve tanto Yolanda Díaz como su equipo en la voluntad de retejer y ampliar el espacio. Tanto es así que el pasado viernes 8 de julio el País titulaba “El frente catalán de Yolanda Díaz” y cabe destacar el currículum vitae explicado de Ramón Luque “histórico comunista catalán a quien Díaz conoció estando ambos en IU;” y “a sus 70 años, es “un histórico comunista de espíritu joven”, como le define un veterano dirigente de la izquierda catalana. “Desde Bandera Roja, ha estado en todas las salsas desde la Transición”: PSUC, PSUC Viu, EUiA. Profesor de Historia y concejal de L’Hospitalet, fue secretario general de Medio Natural con el tripartito y formó parte de la dirección federal de Izquierda Unida”. En el mismo artículo de Clara Blanchar y Àngels Piñol hablan de él como “átomo libre” y se habla de su papel en Alternativa Galega de Esquerda, pero tanto articulistas como el definidor veterano dirigente de la izquierda catalana olvidan en su currículum su papel dentro de Comunistes de Catalunya y de la EUiA desvinculada de IU. E incluso de IC-V claro. Sigue leyendo

Matar a lo que dices proteger

Carlos Hidalgo

Mi teoría sobre el 15M es que fue un movimiento que pedía una cosa y consiguió la contraria. Querían más democracia, más representación, más libertades y más servicios sociales con más redistribución. Y lo que consiguieron fue una mayoría absoluta del PP en la que la crisis económica de 2008 se acabó de gestionar por la vía más dura y sin contemplaciones, destrozando a partes de la población puede que para siempre.

Pues ahora, con las defensas de la “prensa libre” que Pablo Iglesias hace desde su panfletario podcast y su cuenta de Twitter, más bien parece que lo va a triunfar es la censura y echar de la profesión a los periodistas que intentan ser independientes y rigurosos.

Dejemos algo claro. La campaña que cierta prensa y la camarilla de policías corruptos que montó Fernández Díaz contra Pablo Iglesias (entre otros) fue intolerable y asquerosa. Y espero que en el caso “Kitchen” y en todos los asociados a Villarejo se emitan condenas en consecuencia a quienes usaron los recursos del Estado para pretender eliminar con mentiras a sus rivales políticos y quienes les delataban como los corruptos que son. Sigue leyendo

Debería ser obvio pero…

LBNL

Debería ser obvio que el único responsable de la guerra es Putin, de la guerra y de todos los males que está trayendo con ella, incluido el elevado coste de la energía, la escasez de trigo en el tercer mundo y la recesión del próximo otoño. Debería ser igualmente obvio que el gobierno de España, como todos los demás, puede hacer muy poco para contener los graves efectos económicos de la guerra si Putin persiste en su empeño. Y que no es admisible – ni sensato: pan para hoy, hambre para mañana – dejar de ayudar a Ucrania para que obligarla a rendirse y volver así a la normalidad anterior a la invasión, que ni era tal – el coste de la energía ya estaba desatado – ni va a volver jamás, porque Rusia ha dejado de ser un proveedor fiable. Y debería ser obvio, por último, que por muy mejorable que sea la acción del gobierno de España, cualquier alternativa factible – incluida la de un gobierno “popular” con mayoría absoluta – sería mucho peor a la actual. Y aún así no son pocos los que insisten…

Empezando por el principio, no falta quién – también en este blog – ante el desastre de la guerra incide en la crítica a la política exterior imperialista norteamericana, o en la expansión – gradual y voluntaria – de la OTAN hacia el Este en las últimas décadas. Ambas son perfectamente criticables, pero en modo alguno responsables de la guerra, decidida unilateral y exclusivamente por Putin porque consideró que era lo más conveniente a sus intereses, dejando de lado cualquier escrúpulo moral, legal, político o social, como si invadir otro Estado fuera algo potestativo. Sigue leyendo

Iván Redondo y los poderes ocultos

Arthur Mulligan

Este Rasputín incombustible, este asesor que lo ha sido todo en los gobiernos de Sánchez, y no solo de Sánchez, tiene una columna en La Vanguardia con el título genérico de The Situation Room (sala de situación) en la que explica, más que nada, su propia situación.

Cualquier persona sensible puede comprender la desazón y el desgarramiento interior de quien ha sido rechazado por el jefe al que tanto amó y del que tanto recibió, pero en razón de esa sensibilidad, también comprende que fuera de los pasillos del poder, el frío es glacial en la lejanía del foco y solo queda el ataque canino simultáneo de los amigos y enemigos vejados por tanta incomprensión. Sigue leyendo

La pregunta olvidada

Juanjo Cáceres

«Te has embrutecido de tal manera, bebiendo vino añejo, desabrochándote después de cenar y durmiendo sobre los bancos desde mediodía, que te has olvidado hasta de preguntar lo que quieres realmente saber” (William Shakespeare. Enrique IV)

Referirse directamente a las cosas entraña a veces dificultades insuperables. Al no hacerlo se le puede llamar autocensura y yo acepto que así sea, porque cualquier palabra puede desencadenar, tras pronunciarse, nuevas realidades y eso es algo que me propongo evitar. Podría desear lo contrario y buscaría entonces palabras mágicas, transformadoras, pero no es el momento, ni el contexto idóneo, ahora que la madeja se desenreda y empieza a mostrar lo que se oculta bajo tanto hilo.

Desde que se contó el último voto de las elecciones andaluzas, los baños de realidad se suceden incesantemente. Un IPC que supera el 10% durante el mes de junio en España, mientras el presidente del Instituto Nacional de Estadística presenta su dimisión, fruto aparentemente del desencuentro entre los que las estadísticas oficiales dicen y lo que el Gobierno preferiría que contasen. Subidas confirmadas de los tipos de interés. Previsiones de recesión derivada del aumento de tipos y de la coyuntura general. También alertas apocalípticas respecto a la disponibilidad de gas el próximo invierno. Naturalmente prosigue de forma persistente la guerra y no hay indicio alguno de que se acerque a su fin. La coyuntura es manifiestamente adversa. Sigue leyendo

Biden, bájate los pantalones

LBNL

La guerra de Ucrania es un horror, para los ucranianos en primer lugar, pero también para el resto del mundo. Porque la inflación está desatada, las previsiones de crecimiento económico post COVID se reducen drásticamente, las dificultades de abastecimiento son patentes – un año de espera para comprar un coche nuevo… – y el hambre es una amenaza concreta en grandes zonas del mundo, tanto por la imposibilidad ucraniana de exportar trigo como por las restricciones a la exportación de fertilizantes rusos y bielorrusos, en parte impuestas por las sanciones, en parte voluntarias. Pero es una falacia pensar que un alto el fuego en Ucrania lo resolvería todo. Una falacia total.

En primer lugar, porque los problemas económicos son preexistentes a la invasión de Putin. Fue el COVID quien estranguló las cadenas de suministro globales y sigue limitando la capacidad exportadora china. Y fue la lucha contra el cambio climático la que hizo subir drásticamente el precio del gas al prescindir del carbón, sustancialmente al hacerlo China, cuyas ciudades se ahogaban por la contaminación. En segundo lugar, porque forzar a Ucrania a pactar con Putin es pan para hoy y hambre para mañana. Putin no es un occidental racional que se rija por nuestros criterios y valores. Me da igual si para él prima más el nacionalismo y la recuperación del imperio ruso o si lo que manda es el mantenimiento del poder y la pasta. Lo que está claro es que ha apostado todo al negro en la ruleta y no tiene vuelta atrás. Lo cual es lo más preocupante porque tiene el arsenal nuclear detrás. Sigue leyendo