Gente a sueldo de

Carlos Hidalgo

Desde que Putin vio cómo arrastraban, golpeaban y despedazaban el cadáver de Muamar El Gadafi, se prometió a sí mismo que eso nunca le pasaría a él. Putin, que tal vez por su personalidad, tal vez por sus años en el KGB, cree que nada ocurre por la voluntad de las masas. Para Putin los grupos de personas son como piezas de ajedrez, siempre movidas por poderes más grandes. Y, con razón o sin ella, pensó que las primaveras árabes que derrocaron a los presidentes de Egipto, Libia y Túnez eran un movimiento agresivo por parte de Occidente y el resultado de años de operaciones de subversión y propaganda por parte de sus agentes.

Y desde ese momento, precisamente para que a él no le pasara lo mismo, se dedicó a aplicar esa receta de manera muy agresiva. Lo que se conoce como “guerra híbrida”, un término con el que los que saben de guerras no terminan de estar cómodos. Sigue leyendo

El plan de Putin

LBNL

Para vencer al enemigo conviene conocerlo. Pero quién sabe lo que tiene Putin en la cabeza. Aquí van varias opciones. La primera: Se ha vuelto loco y va a por todas cueste lo que cueste, incluso una guerra nuclear. Improbable. La segunda: Ucrania solo es un paso más en una estrategia que incluye los países bálticos y parte de los Balcanes. La tercera: Se contentaría con que el compromiso de que Ucrania sea neutral y la OTAN no se expanda más hacia el Este.

Respecto a la primera opción, no son pocos los que se centran en el creciente aislamiento del Zar, en parte por el miedo al COVID, su edad cada vez más avanzada, los 20 años que lleva al frente de Rusia, cada vez con menos miramientos… Se le advirtió por activa y por pasiva que si invadía Ucrania le caería la del pulpo. Y no hizo caso. La OTAN está más unida que nunca, Ucrania más decidida que nunca a resistir la ofensiva y los neutrales – Finlandia, Suecia, Austria – cada vez más próximos a la OTAN. Sigue leyendo

El mundo después de Putin

Juanjo Cáceres

Sería agradable hablar un poco de todo, porque en el mundo siguen pasando mil cosas, pero hay una que hiela nuestros corazones. Si no fuera porque la guerra ha estallado de nuevo en Europa sería interesante seguir con la mirada puesta en Castilla y León. La posible disposición de la novedosa formación “Soria Ya” a favorecer la investidura de Alfonso Fernández Mañueco, a la que quién sabe si podrían seguir las otras dos formaciones provinciales con representación en la cámara, nos deja algunas enseñanzas importantes. Que las candidaturas territoriales no han venido a priorizar el duelo partidista entre partidos situados en lugares distintos del arco ideológico, sino a promover los intereses largamente olvidados de la provincia donde han obtenido representación. También que eso pasa más, siempre que sea posible, por entenderse con el partido que tenga posibilidad de formar y ser gobierno para alcanzar objetivos programáticos, que por dedicarse a la oposición destructiva, que es la forma de oposición dominante en los parlamentos territoriales y en las cámaras estatales. Esto era, hasta hace pocos días, lo importante, lo relevante, hasta que estalló el duelo Casado-Ayuso y luego un auténtico enfrentamiento militar Rusia-Ucrania.

Quizás sea posible, no obstante, tirar algún conector entre ambos mundos. No son pocos los que se hacen los ofendidos por la aproximación entre PP y Soria Ya, pero quizás son ellos los que pierden la perspectiva cuando asistimos a un giro brusco de los acontecimientos. Pero para bofetada de realidad lo acontecido la última semana en el Este europeo. “¿Quién se lo podía imaginar?” se ha convertido en la frase del año. Nadie excepto algún opinador? ¿De veras? ¿Y eso de que Putin se haya pasado buena parte del presente siglo enfrascado en un conflicto u otro, con mención especial a Chechenia y a Grozny, “la ciudad más destrozada del planeta”, o a las intervenciones de Rusia en Crimea, entre tantos otros ejemplos, no nos daba alguna pista? Sigue leyendo

Tres apuntes breves sobre las derivadas militar, de sanciones, y de seguridad colectiva de la invasión rusa a Ucrania

Lluis Camprubí

Como posicionamiento general y punto de partida sobre la invasión rusa y su guerra de agresión sobre Ucrania comparto el comunicado de Catalunya en Comú emitido el pasado 24 de febrero. Esta agresión militar a gran escala en Europa nos pide repensar viejas certezas e inercias mentales, en particular sobre las cuestiones de apoyo militar, de las sanciones y la seguridad colectiva.

Es un ataque que está provocando cambios a una velocidad de vértigo, también en la UE en el ámbito militar como relata esta crónica y poniendo sobre la mesa aquella necesidad aplazada de ponernos a construir la pata de la de defensa para una UE geopolítica. Siendo obvio que no ponemos exponernos a una confrontación directa militar con Rusia (porqué es más que posible que de guerra convencional se pasara a guerra nuclear) sí que debemos hacer todos los esfuerzos para que Ucrania pueda disponer de las armas que necesite para defenderse y resistir. Si el gobierno y el pueblo ucraniano están dispuestos a seguir con su defensa militar y resistencia armada a la invasión (es su decisión) es nuestra obligación ética y política apoyarles, también con el material militar (y acompañamiento en inteligencia y apoyo cibernético) que nos soliciten. Esto, con una guerra de agresión tan unilateral y con una responsabilidad tan clara, no debería requerir demasiado debate al respecto. Sigue leyendo

Hasta dónde vamos a llegar

Carlos Hidalgo

Vladimir Putin cometió el infinito cinismo de declarar la guerra mientras aun estaba sentado en la mesa de negociaciones, todavía haciéndonos creer que había una posibilidad de que no invadiese Ucrania para no se sabe bien qué.

Desde que decretó la invasión hasta hoy han pasado muchas cosas, pero no me veo con el nivel suficiente de estratega de salón como para poder analizarlo por mi cuenta. He leído que los ucranianos tenían la medida tomada a los rusos y que les han dejado penetrar en su territorio con blindados para luego destruir sus líneas de suministros. He leído que Putin pensaba que la guerra iba a ser sólo otra de sus “operaciones especiales” y que ha resultado parecerse más a la invasión soviética de Afganistán que al avance arrollador de los talibanes. Pero realmente no sé qué está ocurriendo, ni qué va a pasar. Sí que está claro que la invasión no ha cumplido las expectativas del sátrapa a nivel militar. Sigue leyendo

La Unión Europea pegando fuerte

LBNL

Y decían algunos que la Unión Europea no hacía nada para ayudar a Ucrania… Si han perdido la cuenta de las sanciones que la UE ha adoptado contra Rusia en los últimos días, no están solos porque está siendo una catarata continua de proporciones insospechadas hace solo algunas semanas. Pero claro, no es lo mismo planificar la reacción a una posible invasión que uno considera altamente improbable – porque sería gravísima y no le saldría a cuenta al agresor, ergo seguramente va de farol – que reaccionar a una invasión militar en toda regla contemplando las imágenes de misiles destruyendo edificios civiles y decenas de miles de personas – que hasta hace unos días vivían tranquilamente sin meterse con nadie – huyendo despavoridas.

Seguramente cuando lean este artículo las televisiones estarán emitiendo imágenes de caos bancario en Rusia, caídas generalizadas en los mercados y encarecimiento de los futuros de materias primas – no solo gas y petróleo sino también fertilizantes, trigo, etc. Porque este fin de semana la Unión Europea ha respondido con fuerza inusitada con mandobles directos al corazón de la economía rusa: la agresión no puede salirle gratis al dictador represivo y asesino que domina Rusia con puño de hierro desde hace dos décadas por más que, lamentablemente, la población rusa vaya también a tener que sufrir las consecuencias. Sigue leyendo

¡Es la guerra!

LBNL

No me refiero al PP sino a Ucrania. Aznar dijo el otro día que la situación en Ucrania era mejor que la del PP, pero no es cierto. La guerra interna peperil es candente, feroz y lamentable pero no va a morir nadie (solo Casado políticamente y posiblemente también Ayuso). En cambio, en Ucrania parece prácticamente inevitable que mueran miles, probablemente decenas de miles. El 20-F quedó atrás y la cosa no pinta nada bien.

Ayer Macron habló otra vez (esta vez por teléfono) con Putin pero sus anuncios esperanzadores posteriores fueron desmentidos por el Kremlin, que siguió acusando a Ucrania de estar preparando una ofensiva sobre las dos provincias rebeldes pro-rusas del Donbás. Macron anunció que Putin había aceptado una reunión urgente del “Grupo de contacto” para detener inmediatamente los enfrentamientos en la línea del frente y también que se mantendrían contactos con vistas a una Cumbre para redefinir un “nuevo orden de paz y seguridad en Europa. Pero antes de que la referencia pudiera ser denunciada como una inaceptable Yalta 2 bajo chantaje por los halcones, el Kremlin aguó las esperanzas de que todavía pueda ser posible una solución diplomática. Sigue leyendo

Febril actividad diplomática

LBNL

Nadie sabe si finalmente se evitará la guerra. Algunos despreocupados creen que no es posible que a estas alturas Rusia sea capaz de invadir Ucrania sin mediar provocación previa. Otros, en cambio, estamos convencidos de que de no mediar una concesión importante por parte de “Occidente”, la disyuntiva solo es entre invasión “limitada” o a gran escala. Y vemos con gran preocupación que las concesiones que “Occidente” puede permitirse hacer difícilmente colmarán las “necesidades” de Rusia. Luego están los que, aun estando muy preocupados, consideran que, pese a todo, Putin no invadirá para evitar pegarse el tiro en el pie que la resistencia ucraniana y las fuertes sanciones occidentales le supondrían. Si sirve como guía, los “dirigentes” no tienen tiempo para ningún otro asunto: el carrusel de visitas a Kiev es incesante, la última la de nuestro ministro de Exteriores.

A Moscú llega menos gente pero estuvo Macron el lunes, con resultado incierto. A decir de la prensa, fue ridiculizado tanto en la rueda de prensa conjunta con Putin como posteriormente cuando el Kremlin desmintió la afirmación francesa de que Putin se había comprometido a no realizar ningún movimiento militar adicional. Pero me quedo con que pasó varias horas hablando con Putin de lo que cabe y lo que no cabe hacer, que no es moco de pavo dado que todo el mundo coincide en que parte del problema es el creciente aislamiento de Putin en su camarilla de asesores íntimos, cada vez más reducida y más renuente a contarle la verdad. Macron llegó con buenas palabras sobre la necesidad de encontrar formas de que Rusia se sienta segura, repetidas en su visita subsiguiente a Kiev, donde le esperaban con la mosca detrás de la oreja. Sigue leyendo

Siguiendo con la cuestión de Ucrania y la izquierda transformadora

Lluís Camprubí

Mucho se ha escrito y dicho sobre la posición del espacio político a la izquierda del PSOE respecto a la tensión en Ucrania y el posible conflicto militar fruto de una invasión (total o parcial) por parte de Rusia.

Creo que lo mejor que se ha escrito sobre la cuestión es esto de Jorge Tamames: La Izquierda y Ucrania . Como resume su destacado: “Una posición crítica con los errores del atlantismo puede desempeñar un papel constructivo en esta crisis, pero debe condenar la coerción rusa”.

Tendrían que poder ser compatible (que no equidistante ya que hay una potencia agresora clara en el actual conflicto) poder criticar la política agresiva rusa (hacer preparativos para una posible invasión no es justificable y vulneraría la integridad territorial de Ucrania) con criticar elementos de la acción de la OTAN, del pasado o del presente. Y a su vez esto debería ser compatible con exigir que es tiempo de hacer todos los esfuerzos diplomáticos y que se atiendan las preocupaciones legítimas que tiene cada actor sobre cuestiones relativas a su seguridad (que las hay y muy diversas, tanto de Rusia, como de Ucrania, como también de la UE). Sigue leyendo

20-F

LBNL

Ahora todos los medios hablan de lo de Rusia y Ucrania pero recuerden, aquí lo pudieron leer primero: a principios de diciembre, a finales y justo después de Reyes. Y seguimos de exclusiva: apunten la fecha supra. Los más avezados sabrán que ese día terminan los juegos olímpicos de invierno de Pekín. E incluso alguno puede haber leído que está previsto terminen también los “ejercicios militares” que Rusia y Bielorusia tienen planeado empezar el próximo día 10. Nadie sabe a ciencia cierta qué tiene Putin en la cabeza pero hay consenso en que seguramente todavía no haya decidido qué va a hacer cuando concluya que EE.UU. y la OTAN no van a aceptar comprometerse a no aceptar a Ucrania – y demás vecinos de Rusia – en la alianza transatlántica. También hay consenso en que la movilización militar en curso – sin precedentes – todavía no ha alcanzado la magnitud necesaria para una invasión en toda regla de todo el Este de Ucrania. Pero es probable que la alcance con la excusa de los ejercicios con el dictador bielorruso. Así que, cuando acaben, tendrá que decidir si la monta o manda a sus soldaditos a sus cuarteles de origen porque los expertos en el tema afirman que la movilización no puede ser indefinida: no solo por lo que cuesta sino porque es insostenible mantener a las tropas preparadas para el combate por un periodo de tiempo tan largo. Además, en esa zona del mundo resulta paradójicamente más sencillo invadir cuando hay hielo que cuando se deshiela: el barro es muy mal amigo de los tanques. Y para esas fechas al hielo le quedará ya muy poco. Sigue leyendo