Erika Fontalvo Galofre
Alfredo Correa de Andreis era un hombre tan leal a sus principios como testarudo.Por eso ni las persecuciones más humillantes ni las crecientes amenazas de sus verdugos quebrantaron su férrea voluntad, tan firme e impactante como su misma figura que, imponente, alcanzaba casi los dos metros de altura. Anteponiendo la justicia y la verdad, las únicas armas que llegó a conocer durante toda su vida como catedrático universitario e investigador en temas de conflicto, Alfredo se defendió como pudo de los macabros tentáculos de la extrema derecha que lo cercaban sin piedad. Convencido de su inocencia, jamás consideró el exilio como una opción, no huirÃa, no tenÃa razones para hacerlo, pero otros no pensaban lo mismo. Alfredo Correa de Andreis fue asesinado el 17 de septiembre de 2004 en medio de una calle de su natal Barranquilla, causando una conmoción nunca antes vista en la región.