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Ayer se cumplió un año de la muerte de Slobodan Milosevic en su cárcel de Holanda. Como con Pinochet, el “carnicero de Belgradoâ€? no llegó a escuchar su sentencia, esa que hace pocas semanas le condenaba y responsabilizaba por crÃmenes de guerra, contra la humanidad, torturas y genocidio durante las guerras de Croacia, Bosnia- Herzegovina y Kosovo. Este aniversario pasó casi desapercibido para la prensa, pero lo cierto es que en Belgrado, algunos miembros del Partido Socialista Serbio, el mismo que él dirigió, y simpatizantes suyos rindieron homenaje a tan monstruoso lÃder. El presidente Serbio, Boris Tadic, recordó para la ocasión que su paÃs aún sigue en un proceso de transición delicado y señaló a la brutal polÃtica desarrollada por Milosevic como causa de muchos de los males de la actual Serbia. Porque, aunque el nacionalismo recalcitrante que predicó Milosevic ha desaparecido, ha dejado algunas pústulas ideológicas. Con todo esto, Serbia hace frente a una delicada transición que además se está complicando con el problema del estatuto de Kosovo, un asunto cada vez más enconado. ![]()
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