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“Conmoción y pavorâ€? fue el fantasmagórico y teatral nombre con el que comenzó, hace casi cuatro años – el martes se cumplirán- , la primera operación de la Guerra de Iraq. Fue antes de que expirara el plazo del ultimátum. Estados Unidos bombardeaba Bagdad con el fin de matar, en una “operación quirúrgicaâ€?, a Saddam Hussein. Aquello fracasó y la guerra siguió su rumbo. La historia la juzgará como uno de los errores estratégicos más torpes, ciegos y graves realizados en la región. A cuatro años vista, todo lo que se puede decir hoy es que lo cosechado es, precisamente, lo anunciado a bombo y platillo aquél 20 de marzo de 2003. Iraq vive un infierno, un continuo y permanente estado de conmoción y pavor.