Periodismo valiente…

Aitor Riveiro

Bochornoso. No se me ocurre otro calificativo para describir el espectáculo mediático que periódicos, radios y televisiones nos sirvieron la semana pasada a costa de una madre que perdió a una hija de la peor de las maneras. No he conseguido olvidar las imágenes que se sirvieron a la hora de comer (recalentadas para la cena y el desayuno siguiente, como si no hubiéramos tenido suficiente) de la madre de Sandra Palo enfrentándose a unos cuantos guardias de seguridad para goce y disfrute de sanguijuelas periodísticas. “Los padres de Sandra Palo fueron a las 8.20 a las puertas del centro de internamiento El Renasco de la Comunidad de Madrid para ‘ver la cara’ de uno de los cuatro asesinos que acabaron con la vida de la joven en mayo de 2003â€?, contaba El País en su crónica. Y presto fueron los ‘anarosas’, ‘atulados’, ‘gentes’, ‘españasdirectos’ y demás programas prescindibles de la parrilla televisiva; además, fueron los reporteros de informativos, que también se han cubierto de gloria: una gloria que apesta. Radios y periódicos no faltaron al akelarre.

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