Ignacio Sánchez-Cuenca
No hay nada más práctico que una buena teoría, escribió en cierta ocasión Lenin. En este artículo, con el que me despido del blog hasta septiembre, quisiera humildemente ofrecer un primer bosquejo de una teoría general del gafoso. Dicha teoría, todavía por elaborar en sus más intrincados detalles, es urgente y puede ayudar a enderezar la vida de personas que en estos mismos momentos, mientras leen estas líneas, corren el peligro mortal de caer en el gafosismo sin ser consciente de ello. El gafosismo nos acosa constantemente, no nos da un respiro. Comencemos con una aclaración: el gafosismo no es una forma de pirronismo. Hay pirrónicos gafosos, pero hay gafosos no pirrónicos, lo mismo que hay pirrónicos no gafosos. Sin ir más lejos, el gran maestre de la orden pirrónica es demasiado pueblerino para ser calificado de gafoso. Es pirrónico a secas. En cualquier caso, el gafosismo es más contagioso que el pirronismo. De acuerdo con las averiguaciones que hemos podido realizar, el pirronismo se extiende muy lentamente en Albacete y parece que el intento de inocularlo en Asturias no va a tener mayor éxito. En cambio, el gafosismo avanza arrolladoramente por toda la geografía ibérica. Sigue leyendo