Millán Gómez
Los intentos, relativos pero al fin y al cabo intentos, de un sector del PP por pasar página sobre el 11-M representan una extraordinaria noticia. Que el PP mire al futuro es lo mejor que le puede pasar a dÃa de hoy. El clima polÃtico, mediático y social se lo agradecerán. Y qué decir tiene que el debate de ideas y el planteamiento de proyectos de cara a las próximas elecciones generales discurrirán por cauces más serenos si por fin el PP pasa página. Lo que quieren los ciudadanos es conocer de primera mano los planes que tienen los partidos polÃticos que aspiran a conseguir su confianza en las urnas sobre las pensiones, sobre educación, sobre seguridad, sobre inmigración, etcétera. En definitiva, sobre los problemas que tiene cada persona en su quehacer diario. El resto es trifulca estéril e interesada. No les hagamos el juego a los medios golpistas.
En cuanto al 11-M, la tesis del debate no debe ser si eta está detrás o no. La Audiencia Nacional ya ha desmontado esa teorÃa y, por lo tanto, es baladà seguir contando mentiras porque por mucho que una mentira se repita no se convierte en verdad. Aunque el PP da la sensación de lo contrario.
El debate debe centrarse en qué debemos hacer para prevenir un potencial atentado similar en nuestro paÃs. PolÃtica es adelantarse a los problemas antes de que sucedan. Los ciudadanos demandan a la clase polÃtica sentido de anticipación y sentido de Estado. Electoralismos, al margen.