Ricardo ParelladaÂ
Las ventas de coches son una parte sustancial del PIB español. Cuando se venden muchos coches la economÃa va viento en popa y cuando se venden pocos la economÃa se tambalea. Parece que, de forma directa o indirecta, de la industria del coche dependen uno de cada siete puestos de trabajo en nuestro paÃs. No es de extrañar que en estos momentos de crisis económica una de las prioridades sea reactivar la industria del automóvil.
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Según algunos pepitos grillos, hay externalidades del coche que deberÃamos tener en cuenta además del paro que genera el cierre de algunas plantas o de los turnos de noche. Los monumentales atascos generados por el aumento desorbitado de coches en nuestras calles generan la pérdida de millones de horas de trabajo. La presencia ubicua del coche genera la contaminación responsable de nuevas enfermedades cardiacas y pulmonares, estrés y hasta inusitados problemas psicoanalÃticos. ¿Por qué no contabilizar estos efectos y descontarlos del porcentaje de nuestro PIB que depende del coche?