¿Para qué sirve la justicia?

Lobisón 

En el animoso debate sobre si era o no un error la dimisión del ministro Bermejo ha quedado fuera un argumento de cierto interés. Su continuidad mantenía a la justicia en el centro de la agenda política, que es algo probablemente indeseable desde el punto de vista democrático, pero que en cualquier caso es algo que nunca ha deseado ZP.

 

Como se recordará, ya desde la oposición Zapatero planteó que la reforma de la justicia debía abordarse como una cuestión de Estado, sobre la que propuso un pacto al gobierno del PP. El balance del pacto no fue demasiado positivo, y ésa fue una de las razones por las que buena parte de la izquierda se sintió aliviada con la sustitución del ministro López Aguilar, al que se veía como responsable de unos acuerdos que habían beneficiado a la derecha.

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