Aitor Riveiro
De unas semanas para acá uno tiene la sensación de que no merece la pena leerse el periódico. Entiéndanme, no estoy haciendo un llamamiento al absentismo mediático, pero uno compra su diario favorito y, cuando lo termina, se da cuenta de que la información que contiene se ha quedado, cuando menos, anticuada.
Es tal la sucesión de noticias que versan sobre las mil y una tramas de corrupción y espionaje que asolan al partido con más afiliados de España, que mientras estamos aprendiéndonos los nombres de los últimos implicados, nuevos protagonistas y ‘contra tramas’ vienen a visitarnos gracias a este maravilloso invento que es Internet.
Resulta descorazonador ver cómo los lÃderes del PP acuden prestos a los medios de comunicación a desmentir la ponzoña que les toca mientras con la otra mano entregan dossieres e informaciones nuevas que arrojar contra sus rivales. Rivales que, por supuesto, viajan en su mismo barco.
De todo este embrollo, que nos va a dar grandes momentos para el recuerdo, me quedo con tres palabras: “ya lo sabÃaâ€. Según parece, los únicos que aparentan sorprenderse con la cascada de dimisiones, corruptelas y comisionistas son los periodistas y los ciudadanos. Y ni siquiera.