Lobisón
La buena noticia era que en los últimos treinta años la democracia se habÃa convertido en el único juego aceptable en la polÃtica latinoamericana, y que los golpes militares se habÃan convertido en algo del pasado. Cierto que lo que hizo Fujimori en 1992 fue un autogolpe de acuerdo con los militares, pero la convocatoria posterior de elecciones permitió disimular los hechos hasta que el fraude de 2000 agotó la paciencia de la comunidad internacional.