Millán Gómez
Zapatero siempre ha tenido un don especial para sorprendernos. Es un mago a la hora de salir indemne y, en ocasiones, incluso victorioso de las situaciones más complejas. Ayer mismo uno escuchaba las tertulias radiofónicas y nadie daba un duro para apostar a que Zapatero solucionaba la cuestión de la financiación antes del 15 de julio. Pues poco antes de la medianoche, la sorpresa saltó a los medios de comunicación cuando se anunció “un principio de acuerdo†para cerrar el litigio de la financiación entre el Gobierno central y Catalunya. Resulta llamativo que un polÃtico tan reivindicativo dentro de la Generalitat y del propio PSC como el Conseller de EconomÃa, Antoni Castells, termine llegando a un punto de consenso con el Gobierno. Son en estos momentos cuando uno tiene ciertas bases para pensar que la polÃtica no es más que un juego de ajedrez donde cada uno mueve sus piezas y ni mucho se dice siempre lo que uno piensa. Los polÃticos tienen en este ámbito ciertos aspectos coincidentes con un actor. En polÃtica falta necesidad y sobran ambigüedades.