El músico de jazz como bohemio

Lope Agirre

El jazz es la poesía de las grandes ciudades, de la enormidad física, de los hombres que van y vienen, sin saber perfectamente cuál es su destino, ni cuál es su sendero. La ciudad ha ido perdiendo, poco a poco,  sus contornos, sus elementos definitorios. Ha ido ensanchándose y acrecentando su altura, ha ocupado lugares reservados, en otro tiempo, a la naturaleza. Ella misma se ha convertido en una segunda naturaleza para los hombres y mujeres que la habitan. Ella misma ha usurpado a la naturaleza sus características. Se habla del olor de la ciudad, del sabor de la ciudad. Quizá sea necesario reconocer algo evidente, que, al haber quedado la naturaleza sojuzgada, humillada y dominada, la mala conciencia derivada del hecho de haberlo conseguido, con  o demasiadas buenas artes, hace que queramos ver en la ciudad lo que es propio de la naturaleza. La ciudad tiene su propia música, y sus hacedores.

Sigue leyendo