Frans van den BroekÂ
Entre mis muchos defectos no se cuenta el de no escuchar a mis amigos, allende el hecho de que deba o no seguir sus consejos. Sà se cuenta, en cambio, el de atrasarlo todo hasta el último momento, al punto de perder muchas oportunidades y de olvidar tantas otras, si bien en el caso de los libros, siempre, mientras uno viva, hay remedio posible. Los libros que quiero comentar en este espacio me fueron recomendados por amigos de la madre patria hace algunos años, pero me ha tomado hasta hace poco el decidirme a leerlos. Aunque dispares en contenido, quiero creer que en el fondo los anima el mismo impulso de objetividad y desmitificación que se hacen tan necesarios en la polÃtica y la vida civil de hoy en dÃa.Â
Se trata de los libros ‘The rebel sell’ de Andrew Potter y Joseph Heath y ‘The black swan’, de Nassim Nicholas Talim. Su lectura no sólo es estimulante en el sentido académico, sino en aquel que deparan los libros que parecen decir cosas que uno sospechaba desde hace años, pero no encontraba la estructura necesaria para expresarlos. Ambos han sido traducidos al español, pero no han tenido en el mundo hispánico la suerte editorial que tuvieron en su lengua de origen, algo en sà no poco significativo. El primero propone una tesis simple, pero que desbroza en sus distintas ramificaciones. Según estos autores, la contracultura, sobre todo de cuño norteamericano, antes que un avance en las reivindicaciones sociales y polÃticas de la izquierda mundial, ha significado un obstáculo y hasta ha sido cómplice de la misma cultura que con tanto denuedo ha criticado y defenestrado. Aunque de nubosa definición, la contracultura ha venido a formar parte del ideario (inconsciente o consciente) de la generación que surge de las ruinas de la segunda guerra mundial y perdura, en una forma u otra, hasta nuestros dÃas. Cualquiera que use vaqueros de manera consuetudinaria o incluso que decida comprar una cartera Prada, resulta estar obrando bajo la égida de este movimiento cultural que hizo del mundo juvenil y contestatario la medida de todas las cosas.