Alejandro CorvalánÂ
Indicaba en un artÃculo anterior que la transición chilena está en una jaula. Las instituciones autoritarias diseñadas por Pinochet – aquellas que persiguen que “todo cambie sin que nada cambie†– no han sido reformadas. En particular el sistema electoral.Â
¿Cómo se reforma el sistema electoral? Desde el Parlamento, naturalmente.Â
Pero aquà aparece de inmediato el nudo gordiano: los propios parlamentarios son electos bajo la regla binominal, por lo cual son lógicamente reticentes a una reforma. Durante veinte años, todos los intentos por cambiar el sistema electoral en Chile han sido infructuosos. Parece aconsejable convencernos de que no existe manera de reformar el sistema binominal desde el Parlamento. Lo cual, por cierto, es bastante obvio. Los sistemas electorales son muy estables porque justamente deben ser reformados por sus beneficiarios directos.