Coalición Canaria, anatomía de un piñazo

Chuchango
En 1993, Jerónimo Saavedra (PSOE) presidía el Gobierno canario, con un Vicepresidente de la Agrupación Tinerfeña Independiente (ATI), Manuel Hermoso. Sin previo aviso, este vicepresidente presentó una moción de censura contra su propio gobierno. Contaba con los votos justos para salir presidente, pero cuando se acercaba la votación, se dio cuenta de que faltaban dos diputados. Lo mejor fue cómo encontraron a uno de ellos, Honorio García Bravo, diputado autonómico en aquel momento del Partido de Independientes de Lanzarte (PIL), según cuenta el periodista canario Juan Luján1. Supieron que estaba en un hotel en Madrid, y cuando abrió la puerta de la habitación al supuesto servicio del hotel, le dieron un piñazo, como suele decirse en Canarias, y lo acompañaron «amablemente» al aeropuerto. Hay que decir que allí estaba escondido porque Saavedra le pudo haber prometido manga ancha con sus chanchullos, por los que más tarde sería condenado (y siguió; ahora él y su hijo están imputados en la operación Unión, esa en la que también está un familiar de la Casa Real).

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