¿Qué podemos copiar (y qué no) de la reforma del sistema universitario de Finlandia?

Antesala

Cuando el sol comience a iluminar los campuses de las Universidades de Joensuu y de Kuopio el próximo 1 de enero, estará alumbrando la nueva Universidad de la Finlandia Oriental. Algún minuto más tarde, ese mismo sol podrá verse desde la recién creada Universidad de Aalto, formada por la fusión de tres universidades de Helsinki.

La consolidación de cinco centros universitarios fineses en dos es parte de una de las más ambiciosas reformas de un sistema universitario occidental en los últimos tiempos. Además de integrar diversas universidades para hacerlas más competitivas en el ámbito internacional, la reforma incrementa la autonomía de gestión de las universidades, que quedará desvinculada de la administración general del Estado a partir del 1 de enero próximo. Asimismo, la nueva legislación abre nuevas vías de financiación de la universidad, dando mayor cabida a la financiación privada, aunque la viabilidad de cada institución quedará garantizada por un fondo de capitalización pública, así como por una línea de financiación ordinaria estatal. Quizás, el elemento más notorio del nuevo sistema es que el profesorado dejará de formar parte del funcionariado finés.

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