H2S3
Tras varias semanas sin poder escribir en esta tribuna por un cúmulo de circunstancias personales y profesionales es un placer volver a hacerlo, especialmente a propósito de una ocasión que ayer pasó prácticamente sin pena ni gloria pero que, en un futuro, quizás marque en términos históricos el principio de una nueva Europa.
Me estoy refiriendo, claro está, a la entrada en vigor del Tratado de Lisboa. SÃ, ya sé, este Tratado es una versión muy aguada de la Constitución Europea frustrada por los referendos francés y holandés. Por añadidura, la Constitución era ya una versión light de las conclusiones de la Convención Europea que, constituida a modo de Asamblea Constituyente, inició todo el proceso de lo que debÃa ser un nuevo paso decisivo en la construcción de una verdadera Europa polÃtica.Â