Frans van den Broek
El año 2009 ha sido un año de conmemoraciones, entre otras la de los 70 años del inicio de la segunda guerra mundial. Uno de los hechos históricos, sin embargo, que han destacado por su ausencia relativa en los medios de comunicación ha sido la guerra de invierno que enfrentó a la inmensa y poderosa Unión Soviética de Stalin con la pequeña Finlandia de reciente independencia, y que capturó la atención mundial durante tres meses, desde el 30 de noviembre de 1939 hasta mediados de marzo de 1940, cuando la inevitable derrota de Finlandia tuvo lugar. Una derrota que, no obstante, le permitió mantener su independencia, a pesar de perder buena parte de Karelia y el puerto de Petsamo a los soviéticos, y que llegó muchos meses después de lo que habÃa planeado el propio Stalin, quien habÃa contado con celebrar su cumpleaños, un par de semanas después del comienzo de hostilidades, con una gran parada militar en la propia Helsinki. Una victoria vergonzante, además, no sólo por la condición inmoral del conflicto, sino por la desastrosa actuación del ejército rojo y la heróica defensa de su territorio llevada a cabo por los finlandeses.