Rajoy y los mercados

Lobisón

Los asesores en comunicación política tienen sus propias leyendas. Una de ellas es la de un candidato (chileno, y de hace bastantes años) que, aconsejado para que anunciara algunas medidas que sorprendieran a sus rivales y llamaran la atención de sus seguidores, señaló en un momento de su discurso que iba a hacerlo así, explicando que se lo habían sugerido, que las medidas debían ser pocas para que fuera fácil recordarlas, que debían sorprender a sus adversarios, etc. Es decir, contó lo que le habían dicho sus asesores en vez de hacer lo que le habían pedido.

Rajoy no llega a este extremo de ingenuidad, pero le falta poco. Consciente de que se le acusa de falta de propuestas, insiste en que no es posible llegar a acuerdos con el gobierno si éste no rectifica y acepta las propuestas del PP… pero sigue sin revelar cuáles son éstas. La primera razón es probablemente que no las tiene, y que a lo más que llega es a proponer acciones en campos determinados. Como le sucedía cuando, hablando de un sarkozyano ‘contrato de integración de los inmigrantes’, no llegaba más lejos de pedir que los inmigrantes se comprometieran a cumplir las leyes españolas.

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