Frans van den BroekÂ
Para quienes estén familiarizados con sus novelas, la única sorpresa que le deparará la lectura de la última novela de Jaime Bayly, “El cojo y el locoâ€, será el hecho de que por primera vez una novela suya no incluya el destino de algún personaje al que pueda considerarse como un alter ego del autor. Este reconocimiento tiene como presupuesto una intimidad no sólo con las novelas, sino con el escritor mismo, algo que en su patria de origen jamás ha sido difÃcil, pues Bayly es tan conocido que desde hace un tiempo hasta se le pide que se presente a las elecciones presidenciales, algo de lo que Bayly, de momento, se burla. Dicho de otro modo, entre el autor y el hecho de escribir sus novelas se ha gestado una complicidad que las harÃa inexplicables si uno de estos factores estuviera ausente.
Jaime Bayly es un periodista peruano que entró en la escena nacional muy pronto, a través de la televisión, sobre todo como entrevistador en programas de corte polÃtico. Bayly procede de la burguesÃa limeña, como tantos intelectuales peruanos, y su apellido traiciona sus raÃces foráneas. Sus primeras apariciones lo muestran como un mozalbete aplicado y serio, de porte atractivo e imberbe, algo vanidoso, tratando de impresionar en un medio en el que se pierden no pocas vocaciones. En cierto momento de su incipiente carrera se atrevió a preguntar al también joven Alan GarcÃa, futuro presidente del Perú, por sus presuntas visitas a una clÃnica psiquiátrica, y si era cierto que debÃa tomar litio para estabilizar su personalidad (que serÃa bipolar tendente a la manÃa). El atrevimiento le valió su trabajo y el ostracismo durante mucho tiempo, ya que GarcÃa ganó las elecciones y se embarcó en uno de las gestiones gubernamentales más desastrosas de las que el Perú tenga memoria, un paÃs, como se sabe, proclive a gobiernos insulsos.